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Lydia, Jennifer, Luz María, los nuevos rostros del transporte público en Querétaro

REPORTAJE: BRAULIO CABRERA/LALUPA.MX

FOTOS: RICARDO ARELLANO/LALUPA.MX

Tomas asiento frente al panel de control de tu unidad Mercedez Benz “Urbanuss Pluss”, te colocas el cinturón de seguridad, acomodas los espejos. Le das switch y marcha al cerrojo y la cabina se llena del ruido de los indicadores, mientras el motor comienza a rugir, y el piso a temblar. Tienes en tus manos el control de más de 250 caballos de fuerza en 18 mil 500 kg de metal y plástico. Eso experimentaron Lydia, Jennifer y Luz María, la primera ocasión que encendieron su unidad, y cada vez que conducen para practicar durante su capacitación.

Lydia

Este curso de capacitación para mujeres operadoras de transporte es un esfuerzo conjunto entre la Agencia de Movilidad del Estado de Querétaro (AMEQ) y la Secretaría del Trabajo estatal. El objetivo es incentivar a las mujeres queretanas a aprender a manejar una unidad de transporte público y, de paso, romper un fuerte estigma que existe sobre la participación de su género en este oficio que mueve a todos.

Jennifer

Desde su creación, en 2022, este programa ha capacitado 50 generaciones de mujeres operadoras, 700 a la fecha. De ese total, 400 han encontrado empleos en la AMEQ y, muchas otras, en el sector privado.

Luz María

Lydia Sánchez forma parte de una de las generaciones más recientes y aún se encuentra en capacitación. A sus 53 años, dejó una larga carrera en la industria de la construcción, particularmente de la perforación de pozo profundo hídrico, para capacitarse como operadora.

“Llegué hace dos años de Morelia, Michoacán, porque mi hija se vino a estudiar acá. Para mí, Querétaro es el lugar ideal si quieres crecer con dignidad, en un área de infinitas oportunidades. En esta ciudad hay de todo…

“De formación soy administradora de empresas, por lo que el servicio al cliente es lo más importante para mí. Durante 10 años trabajé en la industria de la perforación para pozos. También, trabajé en la rama de plataformas. Pero, como toda mamá soltera, soy multifacética”

Lydia se enteró del programa de capacitación para mujeres gracias a otra conductora, que encontró en la calle portando su uniforme de Qrobus. Cuando le contó que manejaba una de las unidades, quedó impactada: “Ella me contó su experiencia: originalmente era trailera, y después se cambió a los camiones de pasajeros en la ciudad. La emoción con la que me dijo todo, generó un gran impacto en mí, podía verlo en su semblante…

“La conductora también me explicó de las diferentes capacitaciones y certificaciones que le brindaron para entrar a Qrobus; Querétaro es un estado parteaguas a nivel nacional, para muchas cosas… todo eso tiene un gran impacto en las mujeres, en las mamás solteras, a todas las que queremos una oportunidad de crecimiento real”

Buscando saciar esa curiosidad, Lydia se planteó como proyecto de vida convertirse en operadora. Poco a poco, fue acomodando su trabajo y actividades para poder inscribirse a la capacitación y dedicarle el tiempo que requiere.

“Hace dos meses por fin acomodé todo y me inscribí… Desde el principio, todo el personal del Instituto de Capacitación para el Trabajo del Estado de Querétaro (Icateq) siempre me atendió con una actitud bien padre. Siento que el valor que le dan a las mujeres, en todo el proceso de capacitación, es muy genuino”

Aunque Lydia sólo había utilizado el transporte público en un par de ocasiones, a raíz del proceso ha tenido la oportunidad de entender, conocer y analizar la ciudad de forma distinta: “He aprendido, incluso, porqué las paradas se colocan en ciertos sitios. En este programa también nos enseñan sobre la historia de la movilidad en Querétaro y cómo ha ido evolucionando con el tiempo. Otro tema es el marco jurídico, que se ha ido transformando. Estas nuevas experiencias me hacen pensar que estoy en el lugar correcto”

Lydia enfatiza que las conductoras son servidoras públicas, pues en una ciudad como Querétaro, el transporte público es un rubro importante y con muchas implicaciones. Por eso estas primeras semanas de aprendizaje la han llevado a reconocer los alcances culturales, sociales, económicos y hasta geológicos del proyecto al que está por sumarse.

“Mis valores de crianza me hacen sentir orgullosa de formar parte de este programa. Pues, si algo no está bien con el servicio que estas recibiendo, tienes la oportunidad de hacer un plus… es más, es tu responsabilidad y así pasas a ser parte de la historia de Querétaro.

“Toda mi familia está fascinada. Saben que es un proyecto que he analizado y que tiene un impacto positivo en la sociedad. Siempre que llego a casa me preguntan cómo me fue, qué aprendí ese día y cómo me sentí manejando… están emocionadas, y yo me siento fantástica”.

A pesar de que ella es una alumna principiante, ya ha comenzado a manejar en situaciones controladas, pues la práctica hace a la maestra: “La primera vez que lo hice me sentí muy emocionada. Para mí fue un logro el escuchar el motor y conducir, y un reto y una nueva responsabilidad, por todo lo que esto implica.

“Todo el apoyo y enseñanza que nos dan en esta capacitación nos permite enfrentar esos monstruos internos, empoderarnos y darnos cuenta de lo que somos capaces; para que la gente nos vea en la calle y se sienta segura con nosotras”

Una lucha contra estereotipos y estigmas

El instructor Carlos Arteaga, quien tiene más de 20 años de experiencia al volante, lo explica muy bien: “Desde el inicio de este programa ha sido notorio que cada vez se acoplan mejor las compañeras. No es sencillo, porque existen muchos estigmas y estereotipos. Sin embargo, en ningún momento se han visto limitadas, al contrario. Aquí nos enfocamos mucho en hacerles ver que cualquiera puede lograrlo, sin importar los comentarios negativos que de vez en cuando se escuchan”

Luz María Ángel Tovar es de las estudiantes más avanzadas. Ella ha pasado ágilmente de las prácticas en el patio de maniobras, a retos como manejar en vialidades conflictivas, acompañadas de sus instructores. Está consciente de que un mal cálculo o no controlar sus emociones, puede tener consecuencias considerables.

“Ya me ha tocado manejar en la calle, con tráfico de día. La verdad, me he sentido muy bien —a pesar de ser un vehículo tan grande— pero también, he sentido el peso de la responsabilidad. Hay que tener mucha precaución, porque no sabes quién está manejando al lado tuyo ni qué obstáculos vas a encontrar en la vía. Por eso, me concentro mucho, estando al volante busco olvidarme de otras cosas”

En poco más de dos meses de capacitación intensiva, Luz María ya ha tenido oportunidad de conducir en Centro Sur, Avenida de la Luz, Santa Barbara, Constituyentes, un poco de Zaragoza, los Arcos, la Cañada. Ninguna de estas vialidades es reconocida por su tranquilidad.

“Todas las zonas en las que he manejado me han gustado, la verdad. Pero, cada una me ha dejado un aprendizaje. Por ejemplo, Zaragoza es muy concurrido, entran y salen coches y pasa la gente y las motos y las bicis… ahí hay que concentrarse mucho”

“En Hércules, igualmente, es un desafío y te hace agarrar callo porque tienes que medir muy bien tus distancias y dimensiones… es un caos, pero está muy bien, porque te muestra los escenarios reales, lo que vivirás todos los días al concluir la certificación”

Ahora lo dice con muy tranquila, pero Luz María admite que jamás se había imaginado capacitándose como conductora de transporte público, mucho menos dedicándose a ello: “Eso sí, tenía la espinita… antes de aquí, yo trabajaba en una empresa de valores y me llamaba la atención saber qué se sentía manejar una unidad de esas, blindadas y enormes”

“Me enteré de este programa porque vi la información en las redes del presidente municipal de Huimilpan, de donde soy. Me llamó la atención y decidí buscar más detalles. Investigando, caí en cuenta de que ya había una generación de conductoras formándose, eso me alentó”

“Cuando le dije a mi mamá que me iba a inscribir a esta capacitación, se puso nerviosa… me dijo que esto no era bien visto para las mujeres, manejar un camión tan grande. Sin embargo, en este programa nos damos cuenta de que somos capaces y que podemos con esto y mucho más. Hoy, mi familia está muy orgullosa, porque soy la primera que se dedica a esto”

Dos meses más tarde, Luz María considera que la capacitación no sólo ha sido completa y de buena calidad, gracias a los instructores que han tenido; también, ha desarrollado confianza y seguridad, dentro y fuera de la cabina del camión: “Tanto nos han enseñado la parte técnica, como nos han empoderado y apoyado para hacernos sentir seguras al estar al volante. Además, esta certificación no sólo te capacita como conductora, te abre puertas a futuros trabajos, nuevas oportunidades. Estoy muy agradecida por ello”

En la sangre lleva el oficio

Jennifer Lagunas Monroy lleva en la sangre el oficio, pues su papá ha sido conductor de camiones por más de 10 años. Contra la creencia popular, fue él quien alentó a Jennifer a inscribirse a la capacitación.

“Yo me enteré del programa gracias a mi papá, que es operador. Llegó un día y me dijo que ya estaban contratando mujeres y que había cursos de capacitación; él sabía que yo siempre había tenido ganas de dedicarme al transporte. Ahora, hasta hacemos planes de cómo nos vamos a saludar cuando nos encontremos en la ruta; la verdad, en mi familia, todos me apoyan.

“Mi papá está muy orgulloso y emocionado. Para él fue más difícil porque a él sí le pasaron cosas, lo llegaron a asaltar, lo bajaron del camión… Por eso, a pesar de que sabía que era algo que yo quería hacer, le costaba imaginarme trabajando en el transporte público… pero con los cambios que se han hecho en Querétaro, es mucho más seguro. Me refiero a que, independientemente de si eres hombre o mujer, ya no manejas dinero, los camiones son automáticos y están en mejores condiciones, los horarios no son tan matados, entre otras cosas”

Jennifer y su familia son originarios del Estado de México, pero llegaron a vivir a Querétaro cuando ella era una niña. Hoy, a sus 26 años, ella asegura que de aquí no se va, y recuerda qué fue lo que hizo que se enamorara del oficio. “El transporte me llamaba la atención desde que llegué a Querétaro. Recuerdo que veía las unidades y a los operadores y moría por trabajar ahí cuando fuera grande. La verdad, pensaba que era un trabajo sencillo, sólo tenías que dar tu recorrido por el mismo lugar… Ese era el pensamiento de una niña. Cuando creces ves todo lo que conlleva un trabajo así: la realidad es que no es nada fácil pero tampoco imposible”

“Años más tarde, estudié educación preescolar y trabajé en eso un tiempo. Después, conseguí un trabajo en una financiera. Con el tiempo me fui dando cuenta de que era momento de cumplir esa meta que había puesto en mi plan de vida, ser operadora de transporte público”

Según cuenta Jennifer, en estos dos meses ha aprendido muchas cosas, además de manejar un camión. Una parte muy importante del curso es el control de emociones y el empatizar con la gente, no sólo los usuarios, sino los otros operadores y con las personas que los rodean.

“Estas capacitaciones no sólo son para las operadoras nuevas, también han ayudado a generar conciencia a otros operadores sobre el buen manejo. Muchos veteranos sí han tenido que tomar cursos complementarios, que apoyan mucho en la formación humana.

“Para mí, lo más retador ha sido la parte técnica, especialmente los espacios controlados: para las calles reducidas o las glorietas tienes que tomar mucha distancia para evitar banquetear y, en algunas más cerradas, de plano debes ocupar más de un carril para librar el obstáculo. Se trata de tener mucha precaución y espejear demasiado para tener mucha visión”

“Sin embargo, ahora que lo veo como operadora, pienso que Querétaro ha mejorado mucho en materia de movilidad. Antes se batallaba mucho, ahora ya hasta hay carriles confinados en muchas partes, bahías especiales, etc. Lo veo bien, aunque ciertamente faltan cosas”

Teniendo todo esto en cuenta, Jennifer no pierde la oportunidad de invitar a capacitarse a cualquiera que quiera: “Es un programa muy bonito y a mí me ha encantado. Estoy muy agradecida con todo el personal y con los instructores, que son excelentes. Creo que de aquí sales bien preparada, porque los instructores no nos dejan pasar una, cuando algo se nos atora, se aseguran de que quede dominado. Estoy agradecida y estoy orgullosa de lo que he logrado aquí”

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Last modified: 12 septiembre, 2025
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