Autoría de 6:08 pm #Opinión, Víctor Roura - Oficio bonito

Día de la Niña y del Niño – Víctor Roura

¿Dónde está la princesa?

Un rey le preguntó a la reina dónde estaba la princesa, y la reina le respondió que se había ido con el príncipe a la casa del conde para que le presentaran al marqués, y el rey se encogió de hombros, pero preguntó por la infanta, y la reina dijo que la infanta estaba siendo atendida por la dama de compañía contratada apenas la semana pasada, y el rey bostezó y la reina dijo que si tenía sueño que se fuera a dormir, pero el rey contestó que lo aburría no hacer nada, y la reina le pidió entonces que cuidara a la infanta a quien le encantaba jugar a la princesa en un reino de cristal, y el rey dijo a la reina que cambiaran el castillo para convertirlo en un palacio de cristal, pero la reina dijo que no dijera tonterías porque acababa de poner espejos en todo el palacio y ya nadie sabría dónde colocar tanto espejo, y el rey volvió a bostezar, y la reina le dijo que mejor se fuera a alimentar a los caballos, pero el rey dijo que para eso tenía a sus palafreneros, y volvió a bostezar, razón por la cual la reina, fastidiada, le pidió que hiciera algo, cualquier cosa, y el rey comenzó a rascarse el cabello, lo que lo tranquilizó un poco, pero al minuto preguntó a la reina dónde estaba la princesa.

      Y la reina prefirió retirarse a la alcoba real dejando al rey solo, quien fue al cuarto de los juegos para encender el tren y verlo recorrer la gran vía que rodeaba el castillo, pero al minuto se aburrió y se quedó dormido con el pulgar metido en la boca reposando en el suelo, y así lo encontró la reina apresurándose a apretar el botón para detener el tren, pero al hacerlo escuchó el grito de la infanta que iba, divertida, en uno de los vagones.

      El grito despertó al rey, que vio a la reina y le preguntó dónde estaba la princesa, pero la reina no le hizo caso.

      —¿Por qué está la infanta en el tren? —le preguntó la reina al rey, y en eso miraron a la dama de compañía entrar al cuarto de los juegos para cargar a la infanta, que lloraba con gritos destemplados.

      —¡Renuncio! —anunció la dama de compañía—, ¡ya no soporto a esta niña consentida y caprichosa! —y dejándola en el suelo se retiró del lugar.

      —¡Ahora la vas a cuidar tú para que tengas algo que hacer! —dijo la reina al rey.

      —¿Y por qué yo? —preguntó el rey, desconcertado, y con prisa cuestionó a la reina—: ¿dónde está la princesa?

      La infanta no dejaba de llorar.

      El rey la tomó del suelo y apretó el botón para esperar el retorno del tren. Cuando llegó lo abordaron el rey y la infanta y se fueron, divertidos, por las vías.

      Cuando la infanta por fin se quedó dormida, la reina, que los miró pasar veintenas de veces sentada en un aposento real, apretó el botón para detener la marcha del tren.

      Y se llevó a la infanta a su cuna real. El rey las seguía, silenciosamente.

      Luego le dijo a la reina que tenían que contratar los servicios de una nueva dama de compañía. La reina asintió y preguntó al rey dónde estaba la princesa, hasta que ambos se quedaron dormidos.

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Last modified: 27 abril, 2026
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