El 2 de septiembre pasado, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) emitió el comunicado Limiting Overshoot – Navigating exceedance of 1.5°C and pathways towards return (Limitar el sobrepaso. Navegar la superación de los 1.5°C y las vías para el retorno). Tal documento, en primer término, reconoce que el 2024 fue el primer año que rebasó el límite que la gran mayoría de las naciones de la Tierra acordaron, en el 2015, que nunca sería rebasado, los 1.5°C de temperatura respecto a épocas preindustriales (Acuerdo de París). Las consecuencias de tal catástrofe son ya para casi todos evidentes: olas de calor más intensas y frecuentes, incendios forestales, sequías y demás fenómenos meteorológicos extremos que ponen en grave riesgo no sólo a la humanidad, sino a múltiples ecosistemas. Al superar los 1.5°C…
[…]“los impactos climáticos se intensificarán de forma no lineal y se acumularán con el tiempo. Esto podría conducir a puntos de inflexión irreversibles, como la degradación masiva de la selva amazónica, el deshielo del pergelisol y el colapso de las capas de hielo. Los costos de mitigación se dispararán al vernos obligados a depender cada vez más de la eliminación de bióxido de carbono (CO2) en lugar de limitarnos a reducir las emisiones. Las condiciones climáticas impondrán límites a la adaptación, planteando dilemas de justicia humana, como la migración forzosa, la sumersión de los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo y la posibilidad de que la producción mundial de alimentos disminuya un 14 % para 2050”1.
Además, agosto de 2026 fue declarado el mes más cálido jamás registrado
Según informó el Servicio de Cambio Climático de Copernicus (C3S), del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio (ECMWF), agosto de 2026 fue el mes más cálido jamás registrado. Con una temperatura media mundial del aire en superficie 1.65 °C superior a la época preindustrial (1850-1900), este agosto fue el primer mes en superar el umbral de 1.5°C desde noviembre de 2025. La temperatura media de la superficie del mar (TSM) en los océanos fuera de las regiones polares alcanzó también en agosto un máximo histórico, debido al calentamiento global provocado por la quema de combustibles fósiles y al rápido aumento de las temperaturas en el Pacífico ecuatorial asociado a condiciones intensas de El Niño (ENSO).


Agosto marcó el final del verano más cálido registrado en Europa occidental, superando el récord anterior establecido en el año 2003. La región también experimentó nuevas olas de calor en agosto, dando continuidad a una racha excepcional de calor extremo iniciada en mayo.

Tales temperaturas, como era de esperarse, generaron un verano europeo mucho más seco:
- En el verano de 2026, las condiciones fueron mucho más secas de lo habitual en Europa occidental y central, el sur de Escandinavia y el sureste de Europa. El déficit de precipitaciones, más acusado en las regiones occidentales durante el mes de junio, se desplazó progresivamente hacia el este a lo largo de la estación.
- Ello ocasionó una sequía excepcional y una intensa actividad de incendios forestales —con sus consiguientes emisiones—, en gran parte de Europa.
- Por otro lado, gran parte de la Europa continental experimentó caudales fluviales inferiores a la media. Amplios tramos de los ríos Sena, Ródano, Loira y Glomma registraron sus caudales estacionales más bajos desde el inicio de los registros de datos en 1992, observándose niveles mínimos históricos a lo largo de todo el curso del Danubio, el Vístula y el Rin.
- Sin embargo, y de manera peculiar, el oeste de la península ibérica, el sur de Grecia, el sur de Turquía y Chipre, así como el noreste de Europa, registraron condiciones más húmedas de lo habitual.
El referido Servicio de Cambio Climático de Copernicus (C3S), del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio (ECMWF), también informó que, en agosto pasado, la extensión del hielo marino del Ártico se situó en el duodécimo nivel más bajo registrado para dicho mes. Asimismo, la extensión del hielo marino de la Antártida registró su cuarto valor más bajo para un mes de agosto; el déficit de cobertura de hielo marino fue más acusado en el mar de Amundsen y en el sector del océano Índico.
Los bucles de retroalimentación
Por otro lado, el estudio Projected amplification of global warming by warming-induced greenhouse gas emmisions, publicado en la revista Environmental Research Letters por Sam Abernethy et al.,2 revela que la retroalimentación climática podría agravar el calentamiento global. Según tal estudio, el incremento de la temperatura global causado por la quema de combustibles fósiles está transformando los bosques, los humedales y la tundra del mundo ocasionando la liberación de cantidades ingentes de metano (CH4) y bióxido de carbono (CO2), lo cual podría empeorar hasta en un 30 % más el calentamiento global. Dicho de otra manera, a medida que el mundo se calienta, el pergelisol de las regiones más septentrionales de la Tierra se derrite, lo cual libera el metano resguardado en los humedales, mientras los incendios forestales liberan el carbono resguardado en la madera, empeorando así la crisis climática.
Tales “bucles de retroalimentación” amplifican el impacto de la contaminación directa que la industria humana realiza al quemar carbón, petróleo y gas.
Tal calentamiento es más que significativo, ya que las emisiones derivadas de los bucles de retroalimentación podrían amplificar el calentamiento global entre un 20 % y un 30 % para finales de este siglo.
Otro elemento referido en el estudio indica que si el calentamiento global provoca el deshielo de una parte importante de las capas de hielo de Groenlandia y la Antártida, ello podría alterar corrientes oceánicas cruciales, todo lo cual podría transformar la selva amazónica en una sabana, es decir que, como consecuencia de los bucles de retroalimentación, el mundo superaría varios puntos de inflexión catastróficos; en ese escenario, el sistema climático se descontrolaría, y los esfuerzos humanos serían incapaces de contenerlo.
Pero si los gobiernos se esfuerzan en reducir la contaminación derivada de la quema de combustibles fósiles también disminuiría la cantidad de emisiones adicionales provenientes de los ecosistemas terrestres. Según el estudio, en el escenario climático más optimista —en el que las emisiones se reducen rápidamente—, las fuentes naturales contribuirán sólo con un aumento de 0.2 °C en la temperatura. En el peor de los escenarios, caracterizado por mayores emisiones, es probable que se sumasen 0.4 °C.
Desgraciadamente, las políticas actuales implementadas por la gran mayoría de los gobiernos nacionales conducirán a un aumento de la temperatura global de 2.6 °C por encima de los niveles preindustriales. Ello causará graves trastornos y adversidades a miles de millones de personas debido a la subida del nivel del mar, la pérdida de cultivos y a un clima desbocado en una Tierra invernadero.
Sin embargo, la administración Trump lo niega
Los negacionistas que dirigen los EE. UU. prefieren hacer oídos sordos a la alerta de la ONU y a los estudios antes referidos. Por ello siguen recortando los recursos a las agencias que monitorean la situación de la Tierra y no permiten darnos cuenta de lo que verdaderamente está pasando. Para mencionar sólo la última que ha visto reducir su presupuesto, en mayo pasado la Fundación Nacional de Ciencias de EE. UU. anunció el desmantelamiento de la Iniciativa de Observatorios Oceánicos (Ocean Observatories Initiative, OCC), una red de observación oceánica que suministra datos oceanográficos vitales a escala mundial. Tal organismo es muy importante porque la OCC acaba de publicar en Nature Communications un artículo sobre una especie de “efecto mariposa” que se desarrolla en lo profundo de los océanos:
“Pequeños e invisibles remolinos —apenas más grandes que una moneda—, situados a gran profundidad bajo la superficie oceánica, moldean silenciosamente algunas de las mayores fuerzas que determinan nuestro clima: el aumento del nivel del mar, el colapso de las pesquerías, las inundaciones extremas y la cantidad de bióxido de carbono (CO2) que absorbe el océano”3.
La OCC, en colaboración con el instituto de Oceanografía Scripps de la Universidad de California en San Diego, descubrió que la turbulencia del océano profundo —el proceso que distribuye calor, nutrientes y carbono desde la superficie hasta el lecho marino y viceversa— afecta a nuestras vidas no en una escala de miles de años, como se creía anteriormente, sino en el transcurso de una vida humana.
Otra investigación en el mismo ámbito, publicada por Julia Cole et al recientemente en Science, también nos permite apreciar la razón por la cual se ha gestado un fenómeno que algunos meteorólogos denominan “Super El Niño” (El Niño Oscilación del Sur, ENSO por sus siglas en inglés)4. Según tal informe, los modelos paleoclimáticos muestran que, como ha ocurrido en milenios anteriores, los fenómenos de El Niño intensos y más frecuentes ocurren debido al calentamiento global. Ello ya ha ocurrido al planeta en milenios anteriores y volverá a presentarse con consecuencias graves para los ecosistemas y las economías de las naciones humanas. “Debemos plantearnos cómo prepararnos mejor para que no resulten tan catastróficos para nosotros5“, señaló el estudio.
Y también en Alemania
Y mientras los negacionistas de los EE. UU. retiran presupuesto a los organismos que son nuestros ojos y oídos para apreciar lo que a la Tierra ocurre, en otras naciones se vive un retroceso atroz. La victoria del partido ultraderechista AfD (siglas en alemán de Alternativa para Alemania) recientemente obtenida en Sajonia-Anhalt suma a un departamento de una nación que es líder –junto con China— en la consciencia climática, y en la aplicación de medidas para detener el calentamiento global, al cúmulo de negacionistas. No olvidemos que el AfD sostiene que el cambio climático es un “proceso natural” y que “luchar contra él sólo perjudica a la economía”. En consecuencia, prometió suspender cualquier licencia nueva para instalar energías renovables, así como revocar las obligaciones en la construcción de edificios con eficiencia energética6. Y dicho partido avanza en Alemania, amenazando no sólo a los migrantes sino a la cooperación internacional contra el cambio climático.
Mientras tanto, en México…
Si miramos hacia lo que ocurre en nuestro país apreciamos un movimiento contradictorio en las medidas contra el cambio climático.
A la vez que AMLO sumó a México a las naciones negacionistas por el infructuoso apoyo que brindó a la recuperación de Pemex, asociado a su rechazo a las energías renovables (nunca olvidemos que su secretaria de Energía —Rocío Nahle— y su director de la Comisión Federal de Electricidad —Manuel Bartlett— sostuvieron que no debían apoyarse las energías renovables pues eran “intermitentes”7), todos esperábamos un decidido cambio en la política ambiental de Claudia Sheinbaum. Y eso no ha ocurrido, al menos no claramente.
Al respecto no sobra recordar el comentario presentado el 8 de septiembre pasado por el Dr. Víctor Toledo en su columna de La Jornada respecto a la nueva Ley del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente que la titular de la Semarnat, Alicia Bárcena, presentó en la Conferencia mañanera del 26 de agosto pasado.
El texto de Toledo, apoyado en un estudio bastante inexacto de Benjamín Ortiz Espeje8, calificó de “demagógica” la presentación de Bárcena dado que, a la vez que se presentó como preocupada por el ambiente de todos, no ha rechazado proyectos que van en la dirección contraria a su dicho. Es cierto, como indican Toledo y Espejel, que la Secretaría a su cargo no ha negado los permisos de operación a varias empresas ecocidas: a la que pretende establecer una planta de amoniaco en la Bahía de Ohuira, en Sinaloa (Gas y Petroquímica de Occidente)9; al proyecto minero de Los Cardones, en Baja California, el cual amenaza con contaminar el agua de una región que ya se encuentra en estrés hídrico10; al permiso otorgado a Fonatur para destruir decenas de hectáreas de manglares en el Malecón Tajamar, en Quintana Roo, y a la solicitud de la empresa Los Saguaros Marina Resort, en la Península de los Sueños, en Punta Arena, Baja California, el cual amenaza con destruir los ecosistemas y las pesquerías de la región.
Es cierto que podemos presumir que, en tales casos, existe un vínculo entre los narcotraficantes y los políticos de Sinaloa y Baja California, pero afortunadamente la oposición a ellos por parte de la ciudadanía organizada es fuerte y el gobierno ya no está utilizando al ejército para realizar las obras ecocidas, lo cual permite que todavía no estén cerrados los litigios.
Por otra parte, Toledo no reconoce que la Semarnat a cargo de Alicia Bárcena sí ha defendido a la población ante otras empresas ecocidas; un ejemplo de ello es el apoyo que obtuvo la ciudadanía de Morelos para evitar que la minera La Esperanza se estableciese en Tetlama, en Temixco. No podemos sino reconocer el apoyo que brindó la secretaria Bárcena cuando se percató del daño que el proyecto minero haría a los acuíferos y ecosistemas de la región.
Sin embargo, de todas maneras, nuestro país avanza de manera muy lenta hacia la sostenibilidad… aunque sabemos que la guerra que el presidente anterior y sus compinches han establecido contra la administración actual dificulta gravemente la gobernanza. No podemos dejar de señalar que, de seguir así el país, estará condenado al atraso.
Conclusión
El informe de la ONU nos conmina a reconocer que ya no podemos permitirnos abordar la mitigación y la adaptación como ámbitos de acción separados. Es preciso impulsarlas simultáneamente y a gran escala. Tampoco es suficiente ya con reducir las emisiones y alcanzar la meta de “emisiones netas cero”. Para estabilizar el clima nuevamente por debajo de los 1.5°C es necesario lograr emisiones netas negativas, es decir, capturar más carbono del que emitimos a la atmósfera.
Otra mala noticia es que, si la humanidad hace un gran esfuerzo y logra reducir las emisiones para volver a la temperatura acordada en París en el 2015 (1.5°C), de todas formas el clima de la Tierra no responderá inmediatamente. Reducir las emisiones lograría apagar la llama, lo cual dejaría de aumentar el calentamiento, pero el calor acumulado no desaparecería. Los océanos, las capas de hielo y los ecosistemas requerirán décadas, o incluso siglos, para responder. Recuperar el equilibrio climático requiere algo más que simplemente apagar el fuego. Continuará todavía un movimiento inercial cuyo momento de detención es muy difícil de predecir.
Cuernavaca, Morelos, 11 de septiembre de 2026.
*Antonio Sarmiento Galán es investigador de la Unidad Cuernavaca del Instituto de Matemáticas de la UNAM. Luis Tamayo Pérez es catedrático de la FP, UAEM, y
director del Campus Morelos de la Universidad CUSMEX.
Referencias
1 https://www.unep.org/resources/limiting-overshoot-navigating-exceedance
2 Sam Abernethy et al 2026. Projected amplification of global warming by warming-induced greenhouse gas emmisions, Environ. Res. Lett. 21 174022. DOI 10.1088/1748-9326/ae9e24: https://iopscience.iop.org/article/10.1088/1748-9326/ae9e24
3 Cimoli, L., Mashayek, A., Naveira Garabato, A.C. et al. Climatic reach of small-scale turbulence in the ocean interior. Nat Commun 17, 5212 (2026). https://doi.org/10.1038/s41467-026-73809-3
4 James Dinneen, Why are El Niños getting stronger? 1,000-year-coral record points to climate change, Nature, (2026). https://doi.org/10.1038/d41586-026-02717-9
5 J. E. Cole et al., Recent strengthening of eastern Pacific ENSO in the last millennium paleorecord.ScienceReady2660 DOI:10.1126/science.ady2660
6 Qué convierte al AfD en una amenaza para la democracia en Alemania, El País, 10.09.2026, p. 3.
7 Mientras, v.gr. China avanza en las energías renovables gracias a sus innumerables parques solares y eólicos: https://am.pictet.com/pictetparati/mercados-e-inversiones/2026/china-energias-renovables-transicion-energetica
8 Modelos de gestión sustentable en México, de próxima publicación por El Colegio de Puebla.
9 https://es.mongabay.com/2026/06/mexico-crece-oposicion-indigena-yoreme-mayo-planta-amoniaco-sinaloa/
10 https://niparaja.org/wp-content/uploads/2024/04/12-Razones-para-negar-el-proyecto-minero-Los-Cardones-Digital.pdf
AQUÍ PUEDES LEER TODAS LAS ENTREGAS DE “ECOSOFÍA”, LA COLUMNA DE ANTONIO SARMIENTO GALÁN Y LUIS TAMAYO PARA LALUPA.MX
https://lalupa.mx/category/las-plumas-de-la-lupa/luis-tamayo-perez-ecosofia




