Yo pienso que ha hecho mucho más por la concienciación del problema del cambio climático la DANA de Valencia que diez mil conferencias sobre cambio climático.
Antonio Turiel (2024).
En el primer capítulo del estudio El futuro de Europa (Madrid: Destino, 2024), el Dr. Antonio Turiel, un investigador del Instituto de Ciencias del Mar catalán y referente español para el tema del calentamiento global, indica que en los últimos años se han presentado cantidades crecientes de eventos atípicos a lo largo y ancho de la tierra. Los incendios forestales de Canadá del 2023 fueron propiciados por temperaturas claramente anormales en la región (48ºC en verano) y arrasaron en unos cuantos meses 15 millones de hectáreas. Y los incendios de julio de 2024, también en Canadá, no fueron mejores. Por otra parte, el Huracán Otis, el cual azotó Acapulco, pasó de ser una tormenta tropical a un Huracán categoría 5 en apenas 24 hrs, devastando la infraestructura de toda la región y dejando cientos de muertos. Casi al mismo tiempo, pero en el Mar Mediterráneo, la tormenta Daniel virtió más de 1,000 lts por m2 en 48 hrs (la precipitación de dos años) en Grecia y Turquía, poco después se convirtió en Huracán y, en Libia, en apenas 6 hrs, virtió 400 lts por m2, reventó dos presas y mató a más de 10,000 personas. En el 2024 las inundaciones en Polonia, Hungría y Austria también se cobraron centenares de vidas, por no decir de la DANA (Depresión Aislada de Niveles Altos) de Valencia, la cual ocasionó más de 200 muertos en Valencia, Málaga y Castilla-La Mancha, así como daños materiales por más de 4 mil millones de euros. Y tal no fue el evento hidrometeorológico más costoso del año: los huracanes Milton, Helene y Beryl, todos ocurridos en el 2024, ocasionaron daños en los EEUU, México y el Caribe por más de 57 mil millones de euros.
En lo referente a las catástrofes ambientales, el año 2025 no se queda atrás. Los incendios forestales de California a principios de año y ahora las inundaciones en Xalapa, Puebla, Santiago Tianguistenco y Chilpancingo, por sólo mencionar los lugares referidos sólo al inicio de la temporada de lluvias, demuestran que nos encontramos ante fenómenos hidrometeorológicos nunca antes vistos, eso que los científicos del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) preludiaban desde sus primeros informes.

La tromba del jueves 26 de junio en Chilpancingo cambió un cielo azul al mediodía por una espantosa inundación por la tarde, dejando 3 desaparecidos, 150 vehículos arrastrados, y graves daños en la infraestructura de la capital de Guerrero. En Santiago Tianguistenco, Estado de México, el desbordamiento del Rio Santiago ocasionó que el agua alcanzase, en unas cuantas horas, más de tres metros de altura. En Puebla y Atlixco una tormenta de tan sólo 30 minutos ocasionó que las calles se convirtiesen en verdaderos ríos… y, como antes indicamos, apenas comienza la temporada de lluvias. Para la primera semana de julio se espera que los horacanes Barry —el cual entrará a México por el Atlántico— y Flossie –que lo hará por el Pacífico— ocasionen graves estragos en el noroeste, sur y centro del país.
Estos eventos “nunca antes vistos” muestran que la humanidad se aproxima, y de manera acelerada, a un colapso socioambiental que, si bien no acabará con la vida, pues hay muchas especies que son capaces de sobrevivir en tales situaciones, si terminará con las condiciones de vida saludable para la humanidad e innumerables especies que acompañan nuestro paso por el mundo.
No terminamos este artículo sin antes recordar que, en el 2005, el economista británico Nicholas Stern indicó que una inversión de apenas el 1% del PIB mundial que se destinase a reconvertir la industria, la vivienda y la movilidad a las energías limpias, bastaría para detener los peores efectos del calentamiento global antropogénico. La ventana de oportunidad estará abierta todavía algunos años más aunque angostos que se incrementan día con día. No actuar puede costar a la humanidad 20 veces más, indica el Informe Stern.
Mientras más tardemos en tomar la senda de la sostenibilidad mayor será el costo económico y el sufrimiento generado por el desequilibrio climático. Desgraciadamente, como siempre ha ocurrido en nuestro país, los tomadores de decisiones, asociados a corporaciones abusivas y ciegas están centrados en enriquecerse en dinero o poder, en embaucar a las mayorías con políticas populistas y engañosas, olvidando lo verdaderamente importante y, en particular, el mundo que entregaremos a las generaciones venideras. Como siempre.
Cuernavaca, Morelos, 30 de junio de 2025.
Luis Tamayo Pérez es catedrático de la Facultad de Psicología, UAEM.
Antonio Sarmiento Galán es investigador del Instituto de Matemáticas de la UNAM, campus Morelos.
AQUÍ PUEDES LEER TODAS LAS ENTREGAS DE “ECOSOFÍA”, LA COLUMNA DE ANTONIO SARMIENTO GALÁN Y LUIS TAMAYO PARA LALUPA.MX
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Tlalticpac Toquichtin Tiez (proverbio náhuatl que significa: ‘La tierra será como sean los hombres’). Lo entiendo como: ‘nuestro planeta refleja (estos desastres in crescendo) nuestras acciones o exacciones’
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