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La era de los nacionalismos ataca de nuevo: La guerra de Gaza – Luis Tamayo y Antonio Sarmiento*

Como decían Santayana1 y Marx2, la historia no puede sino repetirse. Eduardo Galeano añade en su ensayo Memorias y desmemorias (1997):

¿La historia se repite? ¿O se repite sólo como penitencia de quienes son incapaces de escucharla? No hay historia muda. Por mucho que la quemen, por mucho que la rompan, por mucho que la mientan, la historia humana se niega a callarse la boca. El tiempo que fue sigue latiendo, vivo, dentro del tiempo que es, aunque el tiempo que es no lo quiera o no lo sepa3.

En nuestros días, los del debacle del imperio norteamericano, uno donde los BRICS —la alianza establecida inicialmente por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica— realizan exitosas acciones para socavar la potencia del dólar americano, aparece el nacionalista Donald Trump, un estupendo ejemplo de gobernante populista que, como todos ellos, es ignorante como las mayorías4, es abusivo como la parte WASP5 de su pueblo y es criminal —no sólo por formar parte de la lista del pederasta Epstein6—, porque es capaz de amenazar y condenar al hambre y al desempleo a buena parte de la humanidad con su “guerra arancelaria”.

El populista Donald Trump ha obligado a las hasta hace poco pacifistas naciones europeas a rearmarse, pues les ha indicado que su nación dejará de ser su apoyo de la OTAN y que “están solos si la Rusia de Putin los ataca”. En consecuencia, están teniendo que recortar programas sociales y destinando ese presupuesto a la compra de armas y ampliación de sus ejércitos, todo lo cual incrementa de manera abrumadora sus emisiones de gases de efecto invernadero7.

Y lo mismo ocurre en Oriente: Taiwán, Japón y Corea del Sur establecen una alianza y se rearman ante la amenaza que representan la belicista Corea del Norte y China, que no oculta su interés en reincorporar a la isla de Taiwán.

En el Cercano Oriente, el terrible genocidio realizado por el ejército de Netanyahu en la Franja de Gaza, así como su escaramuza con Irán y otras naciones árabes, sólo siembra semillas de odio y eterniza la guerra en esa región del mundo. Como bien indica el analista y geopolítico mexicano Gregorio Morales:

Día tras día, hora tras hora, minuto a minuto, se está destruyendo Gaza, con todo lo que contiene la ciudad. Después de los tanques, los misiles y la artillería y la infantería, vendrán los bulldozers para remover los escombros, hacer montañas de los restos de Gaza o empujarlos al mar y dejar las tierras arrasadas listas para los resorts de los israelíes ricos. […] El gobierno de Israel debe ser enjuiciado por crímenes contra la humanidad8.

Y las consecuencias ambientales de esa guerra son también atroces.

Benjamín Netanyahu.

Los costos ambientales del genocidio de Israel en Gaza

Desde antes de que terminara el siglo pasado, Isaac Asimov y Frederic Pohl escribieron, en La ira de nuestra tierra, que en los conflictos internacionales siempre había un tercer contendiente, uno que era pacífico, pero que siempre recibía todas las bombas y metralla: la naturaleza (Asimov & Pohl, 1991:9).

Continuando con dicho planteamiento, el 30 de mayo pasado fue publicado el ensayo: War on the Climate: A Multitemporal Study of Greenhouse Gas Emissions of the Israel-Gaza Conflict (La guerra contra el clima: un estudio multitemporal de las emisiones de gases de efecto invernadero del conflicto entre Israel y Gaza) escrito por Benjamin Neimark, Frederick Otu-Larbi et al, el cual revela los enormes gastos ambientales del conflicto.

El ensayo indica que la huella de carbono de los primeros quince meses de la guerra que Israel, apoyado por Estados Unidos y el Reino Unido, entabla en Gaza, incrementará significativamente las emisiones anuales de gases de efecto invernadero de la humanidad.

Basados en información de fuentes abiertas, Frederick Otu-Larbi, profesor del Centro Ambiental de Lancaster, y Ben Neimark, profesor titular del Queen Mary College de la Universidad de Londres, indican que el costo climático de la destrucción israelí de la Franja de Gaza —así como las escaramuzas contra Yemen, Irán y Líbano— son simplemente enormes, y deben añadirse las casi 600 mil toneladas de CO2 equivalente derivadas de la construcción, durante la ocupación, de la red de túneles de Hamás, así como del “muro de hierro” israelí.

Israel no sólo realiza un genocidio en Gaza, sino que es el principal responsable de la destrucción ambiental de toda la región, la cual siguió haciendo después de violar unilateralmente y tras sólo dos meses el alto al fuego acordado con la ONU.

Revisemos algunos de los datos señalados en el informe:

  1. El combustible usado por los cohetes de Hamás representó alrededor de 3,000 toneladas de dióxido de carbono equivalente (CO2e), es decir, 0.2 % de las emisiones totales directas del conflicto, mientras que el 50 % de ellas se generaron por el suministro y uso de armas, tanques y otros artefactos explosivos por parte del ejército israelí.
  2. Los 400 cohetes lanzados por los hutíes de Yemen contra Israel entre octubre de 2023 y enero de 2025 generaron alrededor de 55 tCO2e. Sin embargo, la simplemente enorme respuesta aérea de Israel generó casi 50 veces más gases de efecto invernadero.
  3. Más del 99 % de las casi 1.89 millones de toneladas de CO2e generadas entre el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023 y el alto el fuego temporal de enero de 2025 derivan de los bombardeos aéreos y la invasión terrestre de Gaza por parte de Israel.
  4. El 30 % de los gases de efecto invernadero generados hasta el momento provienen del envío de 50,000 toneladas de armas y otros suministros militares por parte de Estados Unidos a Israel, principalmente en aviones de carga y barcos desde sus arsenales en Europa. Otro 20 % proviene de las misiones de reconocimiento y bombardeo de las aeronaves israelíes, tanques y combustible de otros vehículos militares, así como del CO₂ generado por la fabricación y la explosión de bombas y artillería.
  5. Antes de la guerra, Gaza era una región que generaba una cuarta parte de su electricidad mediante energía solar. Sin embargo, a causa de que la guerra ha dañado la mayoría de los paneles con los que contaban, así como la única central eléctrica del territorio, la electricidad de Gaza ahora depende de generadores consumidores de diésel, los cuales emitieron más de 130,000 toneladas de gases de efecto invernadero a la atmósfera, es decir, el 7 % de las emisiones totales del conflicto.
  6. Casi el 40 % de las emisiones totales de la guerra han sido generadas por los aproximadamente 70,000 camiones de ayuda humanitaria que Israel permitió ingresar a la Franja de Gaza, una cifra que, además, la ONU ha condenado como insuficiente para satisfacer las necesidades básicas de los 2.2 millones de palestinos desplazados.
  7. Sin embargo, el mayor costo climático del conflicto provendrá de la reconstrucción de Gaza, una región a la que Israel ha reducido a aproximadamente 60 millones de toneladas de escombros. El costo ambiental de la retirada de escombros y la posterior reconstrucción de 436,000 apartamentos, 700 escuelas, mezquitas, clínicas, oficinas gubernamentales y otros edificios, así como de las carreteras de Gaza, generará aproximadamente 29.4 millones de toneladas de CO₂, una cifra equivale a las emisiones totales generadas por toda la nación de Afganistán en 2023.

Los investigadores, finalmente, indican que el presupuesto militar de Israel aumentó el año pasado y alcanzó los 46,500 millones de dólares, el mayor incremento del mundo. Las emisiones militares de Israel del año 2024 —excluyendo el costo climático directo del conflicto y la reconstrucción— ascendieron al equivalente de 6.5 millones de toneladas de CO₂e. Esto supera la huella de carbono total anual de Eritrea, un país de 3.5 millones de habitantes.

Para terminar, vale referir las afirmaciones de Hadeel Ikhmais, director de la oficina de cambio climático de la Autoridad Palestina de Calidad Ambiental: “Las guerras no sólo matan personas, sino que también liberan sustancias químicas tóxicas, destruyen infraestructuras, contaminan el suelo, el aire y los recursos hídricos, y aceleran los desastres climáticos y ambientales. La guerra también destruye la adaptación climática y obstaculiza la gestión ambiental. No contabilizar las emisiones de carbono es un vacío en la rendición de cuentas que permite a los gobiernos eludir sus delitos ambientales”.

Conclusiones

La guerra es un gran negocio, y la guerra interminable lo es aún más. Estimular el odio entre las naciones y al interior de ellas sólo favorece a los criminales que fabrican armas. Los pueblos y la naturaleza sólo sufren a causa de la guerra. No es otra cosa lo que ocurre en Ucrania y Gaza, así como en la “guerra de baja intensidad” que se desarrolla en el territorio mexicano.

En las últimas semanas la corrupción en la administración de AMLO está siendo desnudada y se revela como lo que siempre supimos: un engaño populista, que en vez de detener la criminalidad sólo la estimuló. Políticos muy cercanos a AMLO —Adán Augusto López, Ricardo Monreal, Mario Delgado, Gerardo Fernández Noroña y hasta su hijo, Andrés Manuel López Beltrán— se revelan como corruptos o aliados del crimen organizado y no pasará mucho tiempo para que tengan que rendir cuentas de sus fechorías, así como del desfalco a la nación.

Nos encontramos en una era cuando los nacionalismos y la perversión de los gobiernos populistas prevalece, pues la humanidad no ha sido capaz de curarse de su antropocentrismo, ese que convierte a la humanidad en extractivista, consumista y nacionalista.

Fácilmente olvidamos que el nacionalismo no es una virtud, que sólo es una “patología de la mundanidad” (Sarmiento y Tamayo, 2024) que nos hace considerarnos no sólo diferentes sino mejores que los otros, y nos obliga a excluirles, despreciarles e incluso a hacerles la guerra.

Finalmente, es importante indicar que considerar sólo los fenómenos climáticos, sin conjugarlos con la situación de la biodiversidad —y en particular con lo que ocurre con los polinizadores, la vitalidad de los suelos y las cadenas tróficas ecosistémicas—, puede constituir un grave error, tal y como mostró el estudio Desarrollo de escenarios climáticos y naturales para la evaluación de riesgos financieros, elaborado por investigadores del Postdam Institute for Climate Impact Research (PIK), del Banco Central Europeo, y de la Universidad de Minnesota, y publicado por Nature Finance, en noviembre de 2024.

Los resultados del proyecto piloto muestran que los escenarios que utilizan eficientemente los recursos y minimizan el daño ambiental ofrecen la mejor estabilidad y sostenibilidad agroeconómica a largo plazo. Por el contrario, los escenarios centrados únicamente en los riesgos climáticos podrían provocar una pérdida significativa de biodiversidad e inestabilidad económica, especialmente en la agricultura. El estudio enfatiza la importancia de la biodiversidad, la salud del suelo y la polinización para el sector financiero, e introduce indicadores de riesgo económico para mostrar cómo las ambiciones políticas impactan el uso de la tierra y factores macroeconómicos como los precios de los alimentos9.

El informe destaca la importancia de la biodiversidad, la polinización y la salud del suelo para el sector financiero. (Foto: Unslapsh / N. Merlo)

Sin embargo, para poder hacer caso a lo que tales investigadores señalan es necesario contar con una humanidad que aprecie el valor de la colaboración en lugar de hacer la guerra. Y ello, desgraciadamente, no es lo propio de la nueva era de los nacionalismos que se está construyendo y constituye, en nuestros días, la principal amenaza de la humanidad y los ecosistemas.

Cuernavaca, Morelos, 15 de agosto de 2025.

*Antonio Sarmiento es investigador en el Instituto de Matemáticas de la UNAM, y Luis Tamayo es catedrático en la Facultad de Psicología de la UAEM.

Bibliografía

  • Asimov, Isaac & Frederic Pohl (1991). Our angry Earth, USA: Tor Books.
  • Galeano, Eduardo (1997). Memorias y desmemorias, en Le monde diplomatique, España (27.10.1997): https://vocesymensajes.blogspot.com/2012/10/memorias-y-desmemorias-eduardo-galeano.html
  • Lastra, Antonio (2023). George Santayana. Una antología del espíritu, Madrid: Fundación Santander.
  • Marx, Karl (2022). El 18 Brumario de Luis Bonaparte, Madrid: Akal.
  • Neimark, Benjamin and Otu-Larbi, Frederick and Larbi, Reuben and Bigger, Patrick and Cottrell, Linsey and de Klerk, Lennard and Shlapak, Mykola(2025). War on the Climate: A Multitemporal Study of Greenhouse Gas Emissions of the Israel-Gaza Conflict (April 01, 2025). Available at SSRN: https://ssrn.com/abstract=5274707 o http://dx.doi.org/10.2139/ssrn.5274707 
  • Sarmiento Galán, Antonio y Tamayo Pérez, Luis (2024). “Scientists Warning that Nationalism or Militarism Ideologies Block the Urgently Needed Planetary Consciousness”, en International Journal of Arts and Social Science, Vol 7, Issue 5, May 2024, ISSN: 2581-7922: https://www.ijassjournal.com/2024/V7I5/41466639433.pdf

Notas

  1. Según indica Antonio Lastra (2023), el filósofo español George Santayana fue el autor de la frase: “Aquellos que no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo”. ↩︎
  2. En El 18 brumario de Luis Bonaparte, Marx indica que la historia se repite dos veces, primero como tragedia y luego como farsa. ↩︎
  3. Galeano, E. (1997). Memorias y desmemorias, en Le monde diplomatique, España (27.10.1997): https://vocesymensajes.blogspot.com/2012/10/memorias-y-desmemorias-eduardo-galeano.html ↩︎
  4. El 6 de noviembre de 2012 sostuvo en un tuit que el calentamiento global “era un invento chino para dañar a la manufactura norteamericana” (https://x.com/realDonaldTrump/status/265895292191248385), y ahora, en su segundo mandato, retira a los EE. UU. de los acuerdos de París (2015) y reduce de manera significativa a los organismos destinados a estudiar y luchar contra el cambio climático: 
    https://www.theguardian.com/environment/2025/feb/21/trump-scientific-research-climate ↩︎
  5. WASP: siglas de White Anglo Saxon Protestant, el grupo humano que acapara el poder en los EE. UU. y se encuentra en la base de los votantes de Donald Trump y su Make America Great Again. ↩︎
  6. A pesar de sus continuas renegaciones, las evidencias del vínculo Trump-Epstein son cada vez más claras: https://cnnespanol.cnn.com/2025/07/22/eeuu/fotos-videos-relacion-trump-jeffrey-epstein-trax ↩︎
  7. Un artículo publicado por The Guardian en mayo pasado indica que el rearme de la OTAN incrementará en 200 millones de toneladas anuales sus emisiones de gases de efecto invernadero: The Guardian (29.05.2025): https://www.theguardian.com/environment/2025/may/29/nato-military-spending-could-increase-emissions-study-finds ↩︎
  8. Morales, Gregorio (2025). Israel-Gaza ¿Hasta dónde? ¿Hasta cuándo? En Noticias de Querétaro, 11.08.2025. ↩︎
  9. https://www.naturefinance.net/wp-content/uploads/2024/11/Executive-Summary-ECB_PIK-Report-2024.pdf La ONU también debería mencionar el daño ambiental causado por los países involucrados en conflictos bélicos. ↩︎

AQUÍ PUEDES LEER TODAS LAS ENTREGAS DE “ECOSOFÍA”, LA COLUMNA DE LUIS TAMAYO PARA LALUPA.MX

https://lalupa.mx/category/las-plumas-de-la-lupa/luis-tamayo-perez-ecosofia

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Last modified: 17 agosto, 2025
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