CRÓNICA: PATRICIA LÓPEZ NÚÑEZ/LALUPA.MX
FOTOS Y VIDEO: RICARDO ARELLANO/LALUPA.MX
La ruta troncal T06 abre sus puertas en el paradero de la Terminal de Autobuses de Querétaro (TAQ) para recibir a los usuarios. Adentro, el director de la Agencia de Movilidad del Estado de Querétaro (AMEQ), Gerardo Cuanalo Santos, da la bienvenida a los pasajeros. Se capacitó como chofer para entender a quienes usan el transporte público, conocer la situación y las dificultades que viven los conductores e identificar, de primera mano, los retos y los pendientes en este sistema.
Tras una formación de siete meses para manejar estos autobuses de alta tecnología, Gerardo Cuanalo recibió su Tarjetón de Identificación del Operador (TIO), que lo acredita como conductor. Hasta ahora ha manejado distintas rutas en varias ocasiones para registrar los elementos necesarios para la seguridad de los usuarios, ubicar los baches, la ausencia de coladeras, la necesidad de poda de árboles, la falta de señalización o las situaciones que dificultan el trabajo de los operadores.

En septiembre pasado manejó su primera ruta y lo más difícil fue acostumbrarse al eje y la dimensión del autobús, porque requiere más cuidado, ya que “son diferentes formas de maniobrar”, pero consideró que esta era la única manera de entender a cada sector. Como usuario, comprende las quejas hacia el servicio y ahora necesitaba conocer lo que viven los choferes.

Las personas pasan su tarjeta Qrobús y se acomodan en los lugares. Gerardo Cuanalo utiliza las “botoneras” en el área del chofer para cerrar las puertas de la unidad y continúa el recorrido mientras señala que hay muchos elementos que influyen en la forma de conducir y en la seguridad del usuario. Manejar una ruta le permite identificar los puntos de riesgo para que el camino se vuelva seguro para todas las personas.

En las distintas paradas saluda a los usuarios que suben para desearles un buen día. Espera a que se sienten antes de avanzar y sostiene que esta actividad, que realiza por lo menos una vez al mes, le permite sensibilizarse sobre el trabajo que llevan a cabo los conductores y solicitar correcciones sobre lo que puede mejorarse.

Al conducir el autobús identificó que a veces la tarjeta no pasaba o el equipo emitía diferentes señales, así que se hizo una corrección en el sistema para evitar fallas. “Un día cuando me subí a la troncal 1, me di cuenta de que había muchos tipos de mensajes cuando los usuarios pasaban su tarjeta. Ahora es más fácil para el operador identificar si el usuario puede subirse o no y de qué forma lo puede hacer”.

Cuando es usuario, es difícil darse cuenta de ese tipo de detalles, pero como conductor es responsable de que todos los pasajeros estén bien e identificar los elementos que pueden generar confusiones o errores, como el acoplamiento de los autobuses con las estaciones, porque “se nos estaban descomponiendo mucho las puertas de las estaciones y era porque no acoplaban los autobuses con las estaciones correctamente. Ya pusimos señalización mucho más clara para el operador para que acople”.

En los casos en los que las personas no cuentan con un saldo suficiente, suele tener la compañía de un socializador que tiene recargas o les explica que pueden hacerlo a través de la aplicación porque se hace indispensable darles alternativas para que puedan usar el servicio de manera inmediata.

Al frente del volante también se asegura de que las unidades cumplan con el objetivo de ser de fácil acceso para las personas con discapacidad o para quienes tienen alguna dificultad porque recién salen del hospital. “En dado caso, la propia unidad se arrodilla y hace más fácil el abordaje del usuario; de eso se trata, que las unidades, se acoplen más a la necesidad de la gente. Es muy importante tener esa sensibilidad, porque el transporte es mucho más que trasladar a la gente”.

El director de la AMEQ rechazó ser simplemente un administrador de esta agencia y se involucró con todas las áreas del servicio, ya que “el sistema no nada más es planear las rutas, es conocer a los operadores, la parte del usuario, conocer todo el entorno, todos son factores que influyen en la calidad del servicio. Hay que estar viendo desde las diferentes ópticas las acciones que se deben de tomar, no es nada más decir: ahí va el camión, o ya pasó el camión, sino sensibilizarnos”.

Para un chofer, señala, el estrés y el cansancio pueden ser muy difíciles: el recorrido de una ruta tarda una hora y media, hay que estar al pendiente de las paradas, señales y el cuidado a los usuarios. Hay tramos que son más tranquilos, como los carriles confinados de 5 de Febrero, que son más seguros y rápidos para los conductores y los usuarios.

“Esa infraestructura ayuda muchísimo a que el servicio sea mejor”, sostiene y eso hizo que otras entidades tengan interés en conocer el modelo de transporte de Querétaro al que conocen como vanguardista por la manera en la que se estructuró y la forma en la que la infraestructura se adaptó a las necesidades de la gente.

Añade que esta transformación llamó la atención de Yucatán, Estado de México y Baja California, por mencionar algunos estados. Aunque él está a la cabeza, reconoce que hay un equipo responsable de la mejora en el transporte público, que incluye a las Secretarías de Gobierno, de Trabajo y de Finanzas, siempre con el respaldo del gobernador para implementar las modificaciones.

“El transporte es un elemento bien importante en la vida de los ciudadanos, si no hubiera estado aquí simplemente no lo hubiera aprendido con tanto detalle. En cada espacio que uno está va aprendiendo cosas y esta no fue la excepción. Cada día aprendemos más y tenemos nuevas herramientas para comprender la importancia del transporte público de las personas”, insiste.

Sobre 5 de Febrero se incorpora al carril confinado y se asegura de que las puertas se acoplen a la estación. Mientras espera que la gente suba, afirma que cualquier falla en el servicio del transporte público “es como no tener luz o agua en la casa”, así que le gustaría que las personas se sientan seguras de que se toman las mejores decisiones con todas las perspectivas y puntos de vista.

Añade que “tenemos un interés genuino de parte del gobierno para tener un mejor sistema. Aquí reconocemos la necesidad de los usuarios y de los operadores, porque es un trabajo de mucha responsabilidad, hay que estar concentrados al 100 por ciento y tenemos que valorar a los operadores, es un trabajo cansado, pesado, hay que estar sentados todo el día, es una labor muy complicada y este ejercicio me genera un respeto muy grande para ellos y agradecimiento por lo que hacen”.

Un operador de transporte que inicia el turno de las 5 de la mañana, debe despertar a las 3 am y llegar puntualmente, porque si no llega a tiempo, mucha gente estará tarde en sus destinos, así que “hay un grado de responsabilidad importante”. Gerardo Cuanalo está por dejar la estación mientras le desea buen día a la gente que baja.

Para él esta es una de las mejores oportunidades de servir y ponerse en los zapatos de los demás, conocer el día a día de la ciudad en las calles y no mirarla desde la ventana de una oficina o a partir de los reportes que le entregan. Ahora conoce el nivel de responsabilidad de los conductores, los motivos de queja de los usuarios y puede llevar esos señalamientos a las reuniones de las autoridades. Esa experiencia, sostiene, cambia toda la perspectiva sobre este servicio.


