Autoría de 3:38 pm #Destacada, #Opinión, Columna invitada • 3 Comments

Mario Delgado y el recorte al calendario escolar – Gregorio Morales Avilés

El anuncio del secretario de Educación federal, Mario Delgado, de adelantar el fin del ciclo escolar al 5 de junio de 2026 (casi seis semanas antes de lo previsto) ha generado una intensa polémica en la prensa mexicana y entre los padres de familia. El debate no sólo gira en torno a la medida en sí misma, sino también por la contradicción entre el secretario y la presidenta Claudia Sheinbaum, así como por la falta de claridad y coordinación en la comunicación oficial.

La medida tomada atenta contra los propósitos más elementales de la educación. Por un lado las instituciones internacionales exhiben la baja calidad de la educación en México: brechas significativas en pertinencia en relación con el contexto económico y el calentamiento global y una retención deficitaria de estudiantes en los niveles media superior y superior. Estos parámetros merecen un análisis más detallado.

La calidad educativa en México, medida por el rendimiento de los estudiantes, muestra un retroceso histórico y se encuentra muy por debajo del promedio de la OCDE. Si atendemos a la prueba PISA, en 2022 México se colocó en el lugar 35 de 37 países miembros de la OCDE evaluados. El desempeño en las tres áreas principales es no sólo preocupante, sino de atención urgente: Matemáticas: 407 puntos vs. 478 de la OCDE (una diferencia de -77 puntos). Es el área más crítica. Ciencias: 402 puntos vs. 477 de la OCDE (-75 puntos). México tuvo el puntaje más bajo de toda la OCDE. Lectura: 415 puntos vs. 476 de la OCDE (-61 puntos).

Un indicador clave de la OCDE es el porcentaje de estudiantes que no alcanzan el Nivel 2 (considerado el nivel básico de competencia). Matemáticas: 66% de los estudiantes en México no alcanzan este nivel. Esto significa que dos de cada tres estudiantes no pueden resolver problemas matemáticos básicos que les permitirían desenvolverse en la vida adulta. En la OCDE, este porcentaje es del 31%. En cuestión de lectura el 47% no alcanza el nivel básico (promedio OCDE: 26%) y en Ciencias: 51% no alcanza el nivel básico (promedio OCDE: 24%).

En el extremo superior, solo el 1% de los estudiantes mexicanos logra un desempeño sobresaliente en lectura, frente al 7% en los países de la OCDE. Es decir, la Nueva Escuela Mexicana, dirigida por Mario Delgado, no tiene mucho de qué presumir. No sólo no hace nada por cambiar esta situación, sino hace todo lo posible por empeorarla.

El puntaje en Matemáticas cayó 14 puntos respecto a 2018 y se asemeja a los niveles de 2003. La calidad es desigual por género, ya que el 69% de las niñas no alcanzan el nivel básico en Matemáticas frente al 62% de los niños. México es uno de los siete países de la OCDE con mayor brecha de género en esta área. La Nueva Escuela Mexicana (NEM) ha profundizado la brecha de la desigualdad. Los estudiantes del cuartil más alto de ingresos (428 puntos) superan a los del más bajo (369 puntos) por 59 puntos. No se trata de discurso ideológico de la oposición, son los datos duros.

No sólo es la calidad en lo que México muestra signos preocupantes, sino también la pertinencia. Ésta se refiere a qué tan relevante y útil es la educación que reciben los estudiantes para su vida futura, ya sea para integrarse al mercado laboral o para ser ciudadanos activos.

Aquí se identifican dos grandes retos, por un lado la falta de habilidades para la economía global. El sistema educativo actual no está preparando a los estudiantes para un mundo laboral en rápida transformación. El 86% de los empleadores a nivel mundial cree que la inteligencia artificial y el análisis de datos cambiarán sus negocios hacia 2030.

El modelo de la NEM no está fomentando habilidades demandadas como el pensamiento analítico, la creatividad, la resiliencia, la alfabetización tecnológica y la resolución de conflictos. La pertinencia también se ve afectada por las condiciones básicas. No se puede considerar un sistema pertinente si los estudiantes no tienen un entorno adecuado para aprender. Un 22% de los estudiantes mexicanos no se siente seguro en el trayecto a la escuela, una proporción mucho mayor al 8% de la OCDE. El 19% de las niñas y el 17% de los niños reportan ser víctimas de acoso escolar al menos una vez al mes. Estos datos reflejan un sistema que, según el análisis, ha priorizado el acceso sobre el aprendizaje efectivo, generando una desconexión entre el modelo educativo (como la Nueva Escuela Mexicana) y los resultados necesarios para el desarrollo del país.

Un factor transversal que explica estos resultados es la inversión. La OCDE y la UNESCO recomiendan que los países destinen al menos el 4% de su PIB a la educación. En 2025, el gasto de México en educación, ciencia y cultura fue del 3.2% del PIB, ubicándolo en el lugar 28 de 38 países de la OCDE. Para alcanzar el mínimo recomendado, el país tendría que aumentar su presupuesto educativo en un 35% por alumno.

La situación es crítica, pero Mario Delgado en lugar de tratar de remontar el rezago en aprendizajes fundamentales (Matemáticas, ciencias y lectura), de buscar una mejor formación para los docentes y adecuar la pertinencia a las demandas de la tecnología, la ecología y la inteligencia artificial, o incrementar la inversión y distribuirla adecuadamente, sin pensarlo y sin consultar con su jefa, decreta que se recorta el ciclo escolar pasando de 185 a 157 días efectivos de clase, para ello aduce dos argumentos, para él, sumamente importantes: los partidos de futbol del Mundial y el calor.

En lugar de perder tres o cuatro días que los aficionados tienen para ver los partidos, opta por perder seis semanas. En vez de volver al horario de verano que antes evitaba la mayor insolación de los estudiantes, por una hora crítica y construir infraestructura para evitar la insolación en las escuelas, opta por una medida irracional que afecta a millones de personas, sobre todo, a las madres trabajadoras. Esas son las explicaciones que dio Mario Delgado a la prensa, pero de lo que se trata realmente es el de evitar manifestaciones magisteriales por la nueva Ley del ISSSTE que quita prestaciones a miles de trabajadores del Estado.

Hay rechazo y acusaciones de desacato, además de enfrentamiento abierto de Delgado con la presidente Claudia Sheinbaum. Mario Delgado sustituye la razón educativa por la que fue nombrado secretario de Educación, por la razón política; es decir, demuestra que es inadecuado para ese puesto, debe renunciar.

(Visited 47 times, 1 visits today)
Last modified: 10 mayo, 2026
Cerrar