Autoría de 1:28 pm Tec de Monterrey: Investigación transformadora

Fraude UNAM: Cuando la trampa vence al talento – Ricardo Cortés Espinosa

La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) se encuentra ante una encrucijada moral sin precedentes. Al aplicar por primera vez un examen de ingreso totalmente virtual para 160 mil aspirantes, la institución no sólo apostó por la tecnología, sino que puso en juego su bien más preciado: la confianza. Hoy, esa confianza está rota. 

La tesis es ineludible: validar un proceso viciado por anomalías estadísticas no es pragmatismo, es una traición a la meritocracia. La única salida ética para recuperar la legitimidad perdida es reconocer el fracaso de la aplicación de un examen de admisión en línea y repetir la evaluación de forma presencial.

Los datos presentados por expertos son contundentes. Los exámenes de ingreso suelen presentar patrones generacionales casi idénticos; sin embargo, en 2026 los puntajes se dispararon hasta 40 aciertos por encima del promedio histórico. No estamos ante un milagro académico, sino ante un “fraude” que aprovechó cada grieta del sistema.

Aquí surge el primer gran riesgo del uso incorrecto de la inteligencia artificial: la falsa sensación de seguridad institucional. La UNAM confió en sistemas de vigilancia remota apoyados en IA, ignorando que estas herramientas tienen limitaciones críticas en entornos no controlados. Como bien señala el especialista Eduardo Backhoff, “la cámara no ve todo”; un simple teléfono oculto tras la pantalla basta para burlar al algoritmo. Este mal uso de la tecnología no sólo facilitó la trampa, sino que deshumanizó la evaluación al creer que un software podía sustituir el rigor de la vigilancia física.

Es desgarrador el caso del aspirante que, tras lograr 98 aciertos, ve sus sueños truncados porque el puntaje mínimo subió artificialmente. El dilema ético es claro: ¿preferimos la comodidad burocrática o la justicia social? Mantener el silencio o crear “comisiones técnicas” es, en la práctica, premiar al tramposo y castigar al virtuoso.

Propongo que la UNAM elabore una auditoría técnica transparente y convoque de inmediato a una nueva prueba presencial. Experiencias en otros países y en universidades como la de Baja California demuestran que la repetición es el único camino para cerrar una crisis de esta magnitud.

Este episodio deja una lección dolorosa sobre la fe ciega en la tecnología: la inteligencia artificial de vigilancia remota no sustituye el rigor de la supervisión física, pues “la cámara no lo ve todo”. Si la UNAM pretende seguir siendo vanguardia, debe entender que el uso incorrecto de estas herramientas sólo facilita el florecimiento de mercados negros de atajos ilegítimos. La tecnología debe servir a la justicia académica, no ser el velo que oculte su vulneración.

Ricardo Cortés Espinosa es profesor de la Escuela de Ingeniería y Ciencias del Tecnológico de Monterrey Campus Querétaro, con especialidad en ingeniería de software

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Last modified: 26 julio, 2026
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