REPORTAJE: LUCERO ALMANZA ESCALANTE/LALUPA.MX
FOTOS: EDUARDO TREJO/LALUPA.MX
Los tiempos del bordado y el tejido quedaron atrás, lo suyo es el baile, mantenerse en movimiento, la salsa, la zumba, la danza contemporánea, el acondicionamiento físico es lo que más disfrutan, lo que les hace sentirse vivos, activos, aun cuando los años ya han dejado su huella. Es en el Centro Regional de Desarrollo Humano Consuelo Martínez de Gómez de San Juan del Río, que pertenece al DIF del Estado de Querétaro, donde casi dos mil adultos mayores han encontrado un espacio para expresarse, divertirse y, ¿por qué no? para aprender nuevas habilidades.

Adiós al aburrimiento
A las ocho de la mañana, Graciela Torres llega al Centro del DIF a tomar sus clases de yoga y danza contemporánea. “Escogí lo que me gusta, lo que me hace sentir bien y estoy muy a gusto, es una experiencia muy bonita”, afirma en entrevista con LaLupa.mx

Graciela tiene tres años de acudir al lugar, recuerda que al principio no estaba muy segura de asistir, pero una amiga le recomendó las actividades. “La verdad me la pasaba en la casa aburrida, y gracias a una compañerita que me dijo: oye, por qué no vas al DIF, y pensé, ¿yo que voy a hacer ahí? Pero me comentó que había muchas clases, así que vine y ya escogí varias actividades, me encanta yoga, computación, danza contemporánea.”
Con 70 años, Graciela vive sola con su esposo —sus hijos viven en Puerto Escondido—, y él también asiste al Centro a tomar fisioterapia. “Antes no se podía ni bajar del automóvil y ahora ya agarró más fuerza y se siente más seguro, entonces está muy contento también”, comenta.

Además de la danza y la yoga, que le permiten mantenerse activa, toma clases de computación, lo que le ha ayudado no sólo a aprender a utilizar de mejor manera la computadora, sino el teléfono celular, pues en las sesiones les enseñan a usar las aplicaciones móviles.
Graciela recuerda con humor sus “años mozos”, cuando era secretaria y se utilizaba la máquina de escribir. Comenta riendo, cómo le tocó ese cambio tecnológico, que es uno de los mayores retos para muchos adultos mayores en estos tiempos de digitalización cotidiana. Así, ahora sabe cómo hacer desde una transferencia bancaria hasta crear una imagen en inteligencia artificial.

También participa en el coro del Centro, donde en ocasiones ha podido participar en algún recital fuera de las instalaciones. “La atención es excelente, la mayoría son maestros jóvenes, nos tienen mucha paciencia, tratan de apoyarnos más y tomarnos en cuenta para todo”, enfatiza.

Cumbianchera y amiguera
A Lilia Moreno Trejo —Lili como la llaman sus amigos— le gusta la salsa y la cumbia, lo suyo es el baile. “Vivo cerca (del Centro del DIF). Mis padres eran de La Laborcilla y en honor a ellos me quedé a vivir en San Juan cuando enviudé y mis hijos salieron de casa”, recuerda. Tiene tres hijos, quienes viven fuera de San Juan del Río, seis nietos y una bisnieta.

“Me gusta mucho el baile, no me gusta estar sentada tejiendo y cosiendo porque eso ya lo hice en mi casa cuando vivía con mi familia, pero eso ya no me gusta, lo que me gusta es el movimiento”, asegura. “Tomaba clase de danza, pero como tengo los brazos infiltrados me salí, y ahora tomo salsa y cumbia, con el maestro Charlie, y con la maestra Kari tomo zumba.”

Lili, quien en octubre cumplirá 82 años, afirma, totalmente decidida, que vivirá en su casa, en su espacio, mientras pueda. Otra ventaja de acudir al Centro es que le ha permitido conocer personas y hacer nuevas amistades, con quienes juega domino y, en ocasiones, sale a tomar un cafecito.
De Mérida a San Juan del Río
José Loria vive en San Juan del Río desde hace un año, vino a la ciudad desde Mérida, Yucatán, para ver la posibilidad de obtener una prótesis para su pierna. Vive solo y un amigo le recomendó ir al Centro. “Me dijeron: hay muchas actividades, la atención es muy buena, así que me animé. Y me siento muy bien, van por mí en el camión, me traen y me llevan al punto de reunión; es una atención magnífica de los choferes y los maestros. De corazón muchas gracias por la atención que nos dan”, expresa con emoción.

José toma clases de pilates y está en espera de entrar al grupo de computación. Acude al Centro del DIF dos veces por semana con el apoyo del transporte que proporciona la institución, el cual cuenta con rampa y espacio adaptado para silla de ruedas.

Para él ha sido difícil ya que por muchos años fue profesor de educación artística, de folclor. “Estoy imposibilitado ahorita por lo de mi pierna, pero vengo y hago mis actividades. No te obligan a nada, al contrario, te dicen que hagas los ejercicios conforme puedas, el trato de los maestros está muy bien y sobre todo el ánimo que le levantan a uno. Todos son muy cariñosos”, comenta.

Un problema con unas inyecciones derivó en que José perdiera su pierna. “Sí decaí mucho porque eso era mi trabajo, la actividad física y estaba acostumbrado a ello, fue muy difícil, pero gracias a los amigos me ayudaron a levantarme”.

Hacia adelante, dice, le gustaría tomar clases de piano en el taller de música que se imparte en el Centro. Mientras, sus actividades y la convivencia con los compañeros, instructores y el personal del lugar, son un gran apoyo tanto físicamente como en lo emocional.

Centro Regional, un espacio de atención, apoyo y expresión
“Disfrutar la vida, esa es la misión de centros como este, poder devolverle al adulto mayor esos espacios para que pueda expresarse”, destaca por su parte, Claudia Ivette Sandoval Sánchez, coordinadora del Centro Regional de Desarrollo Humano para Personas Adultos Mayores, Consuelo Martínez de Gómez, del DIF del Estado de Querétaro.
“Puede cambiar completamente su sentido de vida, porque muchas veces el sentido de vida está enfocado hacia los demás, hacia el ayudar, hacia el dar, y aquí ellos descubren que pueden seguir haciendo eso, ser parte de su familia, pero también pueden hacer cosas para ellos mismos. Interactuar socialmente, tener amistades”.

En entrevista, Sandoval Sánchez resalta la situación de muchos adultos mayores, quienes por la forma en cómo se desarrolla nuestra sociedad se quedan solos. También, viven en ocasiones situaciones familiares o personales difíciles, y es en estos espacios donde encuentran no sólo actividad y atención física, sino también un ambiente que representa un apoyo social y emocional.

El Centro Consuelo Martínez de Gómez abrió sus puertas en 2023, y a la fecha cuenta con mil 929 personas inscritas, que han solicitado el servicio, y mil 772 personas activas. Al ser regional, trabajan con nueve municipios, y cuentan con 43 colaboradores.
El lugar se divide en dos áreas: Cuidado y Protección, donde trabajan las áreas de trabajo social, atención y orientación jurídica, atención dental, médica, psicológica, tanatología y enfermería, y fisioterapia.

Y, en el área de Desarrollo Humano se imparten las actividades físicas y culturales, y se dan los servicios de comedor y transporte. El Centro cuenta también con una tienda comunitaria, donde se ponen a la venta piezas artesanales que elaboran los adultos mayores como parte del taller de manualidades.

“La dinámica es que nosotros mandamos un transporte (en el caso de las comunidades que están fuera de la cabecera municipal de San Juan del Río), ellos llegan, desayunan, realizan su actividad, comen y regresan a su municipio. Eso lo hacemos una o dos veces a la semana”, menciona Claudia Sandoval. Otras personas llegan por su cuenta.

El horario es de ocho de la mañana a dos de la tarde para las actividades. Y el Centro está abierto para atención de ocho de la mañana a cuatro de la tarde, de lunes a viernes.

Sobre las actividades que se imparten, la encargada del Centro enfatiza que es muy gratificante que el adulto mayor muestre lo que sabe hacer, porque a veces tiene habilidades no sólo manualmente, sino que tiene creatividad, iniciativa, por lo que es importante ofrecerles un espacio para que pueda mostrarle a la sociedad la capacidad que tiene.

“Por ejemplo, recientemente fueron los juegos deportivos del adulto mayor y obtuvimos muchas medallas en diferentes categorías, natación fue una de ellas, entonces, es importante que la sociedad sepa que el adulto mayor no es que ya se jubiló y se queda en casa cuidando nietos, que es una actividad que ellos disfrutan, pero la verdad también quieren seguir activos, presentes, visibles.

“Así que nosotros como institución les damos ese medio para seguir expresando, seguir conociendo, algunos de ellos nos han dicho: yo nunca hice tal cosa y aquí lo aprendí”.

El contacto con la sociedad y el contacto intergeneracional también es muy importante, añade. Que las personas jóvenes empiecen a visualizar que en algún momento ellos van a ser adultos mayores, y qué van a hacer, a qué se van a dedicar.

Para inscribirse en el Centro, es a partir de los 60 años sin un límite máximo de edad, solamente si el caso lo requiere, el adulto mayor debe acudir con un acompañante. “Lo que buscamos es que la persona realice sus actividades a su propio ritmo, acondicionado a sus necesidades”, enfatiza Sandoval Sánchez.

Entre las actividades que se imparten, están: yoga, pilates, zumba, danza contemporánea, baile de salón, folclor, actividades de bajo impacto, computación, guitarra, solfeo / coro, taller de manualidades, entre otros.

De acuerdo con cada actividad, enfatiza Claudia Sandoval, esto le permite al adulto mayor desarrollar o reforzar habilidades, por ejemplo, cómo se perciben a sí mismos en su espacio, les puede ayudar a mejorar su capacidad visual, en su capacidad fisio motora, a la concentración. También les ayuda a manejar temas como la ansiedad, la paciencia. “Realmente todas las actividades tienen una intención, sí divertirnos, recrearnos, pero también un beneficio a nivel físico y emocional”, puntualiza.



