NOTA Y FOTOS: ROCÍO G. BENÍTEZ
La gestora cultural del INAH, promotora, investigadora y museógrafa Genoveva Sonia Butze Aguilar, más conocida Sonia Butze, falleció ayer, 3 de noviembre. Butze es recordada por impulsar el proyecto interinstitucional que dio origen al famoso Museo de la Muerte de San Juan del Río (SJR), Querétaro.

En el año de 1857 se terminó de construir el Panteón de la Santa Vera Cruz, quedando en la parte posterior de la Capilla del Calvario, actual calle 2 de Abril, número 42, del Centro Histórico de San Juan del Río.
Antiguamente los cementerios estaban pegados a las iglesias y en el centro de la ciudad, eso generaba enfermedades como el cólera, y en el año de 1853 (según consta en Actas Públicas de Cabildo) decidieron sacarlos del centro de la ciudad.
La construcción de estilo neoclásico de este panteón, el primer panteón laico del municipio de SJR, se le atribuye al arquitecto Guadalupe Perrusquía. Fue creado en un peñasco y orientado al poniente, desde donde se aprecia el ocaso.

Ante el crecimiento poblacional de la ciudad, el cementerio quedó rodeado de casas y dejó de funcionar. En 1981 el inmueble fue rescatado y restaurado por el Centro INAH-Querétaro, para ahí crear el Museo Histórico de la Cultura Prehispánica; finalmente el proyecto se consolidó como Museo de la Muerte con la guía de Sonia Butze, quien fungió como directora de este primer museo de San Juan del Río.
El objetivo principal del museo de sitio fue hablar de la muerte como fenómeno cultural de la historia humana. Y abordó de manera inicial cinco temas mortuorios: La muerte en Mesoamérica, la muerte en la Nueva España, la muerte laica, la muerte en la cultura popular contemporánea y la representación del Altar de Muertos.
En el 2025, el ayuntamiento de San Juan del Río reconoció la labor que Sonia Butze realizó en favor del patrimonio de este municipio.

Sobrina de un Supersabio
El apellido Butze es extranjero. “Mi abuelo y su hermana llegaron de Alemania; mi abuelo tomaba fotografías, había una cercanía con Madero y acabó registrando unas imágenes de la Decena Trágica”, contaba Sonia Butze.
La abuela de Sonia tuvo 13 hijos, pero en las epidemias murieron 10, en momentos distintos. “Sobrevivieron mi papá, Eduardo, y mis tíos Waldemar y Germán”.

Germán Butze fue el creador de Los Supersabios, historieta que influyó a niños y jóvenes de su época para dedicarse al estudio de las ciencias.
Los hermanos Butze quedaron huérfanos de padre; Eduardo se hizo cargo de la familia y, para ayudar, Germán dejó de estudiar y encontró trabajo en el departamento de dibujo de la Compañía Telefónica y Telegráfica Mexicana.

“Traemos una cosa muy artística en la familia, desde los abuelos que fueron pintores. Mi tío Germán era todo un artista, porque le gustaba tocar el piano, componía, era muy bohemio, pero sin alcohol; para mí fue como otro padre, mi padre y mi tío se quisieron mucho y mi tío Germán respetaba mucho a mi papá, porque era el hermano mayor. Mi papá era químico y matemático, no le gustaba dibujar, pero sí tenía habilidad para dibujar, yo tengo unos dibujos de mi papá, ya traían ese gusto por la pincelada en la familia”, contó Sonia.
Para ella era normal ver a su tío dibujar, se encerraba en su estudio por horas para crear las aventuras de sus inquietos personajes.
“Dibujaba mucho, pero también se daba tiempo para otras cosas, hacía sus muebles de madera, le gustaba el deporte, nadar, jugar tenis. A veces me levantaba muy temprano para que fuera yo con él a Tacubaya, que allá estaba el Centro de Astronomía, para ir a ver el cielo cuando iba a ver lluvia de estrellas, un eclipse, todo eso no lo vivieron mis primos, a mí me tocó. A mí también me enseñó a amar la naturaleza, porque íbamos al campo muy seguido”.

Esos paseos fueron recuerdos invaluables para Sonia, como también lo son todas las creaciones que su tío hizo especialmente para ella.
“Me ayudaba a hacer muchas cosas para mi casa, cuando yo me casé, y cuando eran las fiestas de mis niños siempre me decía: ¿En qué quieres que te ayude? Y todo me hacía, pero es curioso, nunca me dibujó algo como tal”.

La primera aparición de Los Supersabios fue el 27 de enero de 1936, en el periódico Novedades, sus primeros episodios fueron en blanco y negro, luego fue impresa a color, por su gran aceptación.
Tuvieron su propia radionovela y en 1979 se filmó la película animada Los Supersabios. En 2017, se presentó en el Museo de la Ciudad de Querétaro la exposición “Los Supersabios: Imaginación sin límites”, como parte de la Conque, en donde Sonia Butze compartió los recuerdos de su tío Germán.



