Autoría de • 2:54 pm• CUPI-UAQ

Rayos del sol y tranquilidad acarician domo y recuerdos de bomba atómica en Hiroshima

TEXTO Y FOTOS: REGINA OROZCO

INFOGRAFÍAS: MARIO ORTEGA

En la entrada al parque, el ambiente lleva consigo un silencio profundo en medio de una ciudad bulliciosa; viaja en el tiempo, como si se detuviera en el pasado por unos breves instantes.

Los niños no corren y no hacen ruido. Las y los jóvenes observan las ruinas de la cúpula, ensimismadas (os) con los ojos vidriosos.

Han pasado 81 años de un hecho histórico de la humanidad, sucedido en este lugar. Personas de la tercera edad se sientan en las bancas cercanas; toman un momento para contemplar la aplastante realidad del ser humano, pero nadie habla y el silencio reina entre el parque y las personas que lo visitan.

Los rayos de sol acarician la memoria de las víctimas, atrapada en los muros casi inexistentes del domo.

Nadie se permite hablar y, aun sin ningún sonido o conversación, los visitantes se reconocen; pesadumbre, respeto y desasosiego es lo que ven en cada uno.

Todos caminan como fantasmas, arrastran los pies al mismo tiempo que la tristeza. El asombro se queda callado y el interés se transforma en algo mórbido, sólo queda el silencio y millones de preguntas que rozan el atardecer como aviones de papel…

En el Parque Conmemorativo de la Paz de Hiroshima, Japón, se encuentran distintos monumentos: la Llama de la Paz, que lleva encendida desde los años sesenta y no se consumirá hasta que se elimine la última arma nuclear en el mundo, y el Domo de la Bomba Atómica.

El parque memorial es visitado por miles de personas diariamente, tanto locales como extranjeros.

El Domo de la Bomba Atómica, o cúpula de Genbaku, es la única estructura que se mantuvo en pie dentro de la “zona cero” donde estalló la bomba que arrojó Estados Unidos el 6 de agosto de 1945, y marcó el término de la Segunda Guerra Mundial.

Gracias al esfuerzo de las autoridades de la ciudad y su comunidad, el edificio se ha mantenido justo como era después del ataque. Se ha transformado en un monumento para la paz y un recordatorio de lo sucedido.

Continuamente, los ciudadanos y visitantes de Hiroshima procuran dejar flores en el altar enfrente del Domo, como un acto simbólico para las víctimas, sus familias y la paz mundial.

Velas y oraciones en celebración oficial por 81 aniversario

El 6 de agosto del 2026 se cumplieron 81 años de la tragedia en Hiroshima y Nagasaki; la cadena de noticias alemana DW publicó que la primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, se reunió con distintos sobrevivientes (hibakushas) en Hiroshima para escuchar sus testimonios y por la conmemoración de los ataques nucleares de Estados Unidos.

Uno de los testimonios fue el de la sobreviviente Toshiko Takana, quien tenía 6 años cuando Estados Unidos lanzó la bomba atómica Little Boy en Hiroshima.

“Vi una gran multitud de gente agonizando. Hombres, mujeres y niños estaban casi desnudos con la ropa quemada. Caminaban en silencio, con los brazos extendidos, la piel quemada les colgaba de las puntas de los dedos”. 

El gobierno de la ciudad de Hiroshima organizó el 5 de agosto del 2026 una tarde de oraciones para las víctimas de la bomba atómica, sus familias y por la paz mundial. Dentro de esta conmemoración se prendieron velas en siete templos con el fuego de la Llama de la Paz, que se encuentra en el Parque Conmemorativo de la Paz en Hiroshima.

Al mismo tiempo, se ofrecieron tours guiados por los templos para los visitantes, además de otros eventos, como presentaciones musicales, según información local de la ciudad de Hiroshima. 

En la rueda de prensa por el aniversario número 81 de la caída de las bombas atómicas, la primera ministra de Japón se posicionó en contra del uso y la proliferación de las armas nucleares para la prevención de otra tragedia como la que miles de personas sufrieron en Hiroshima y Nagasaki.

Sobrevivientes de las bombas atómicas, en una entrevista realizada por la BBC, mencionan que no se aprendió de las experiencias pasadas y hoy más que nunca las generaciones jóvenes se ven en un riesgo mayor de sufrir esta clase de tragedias.

Los sobrevivientes de estos ataques recuerdan que, aun en la guerra, no hay nada que pueda justificar el uso de armas nucleares.

Regina Orozco es egresada de la Licenciatura en Relaciones Internacionales de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ).

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Last modified: 8 noviembre, 2026
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