Desavenencia silenciosa – Patricia Eugenia
El abrió con gentileza la puerta para que yo abordara ¡Cosa rara! —pensé— Tal vez le agrado. De reojo miré que leía en un libro...
Amor esencial – Patricia Eugenia
Era la fatalidad un puerto de llegada, tú y yo lo sabíamos: íbamos a desembocar en él vía nuestro torrente sanguíneo, antes o...
Apenas una certeza – Patricia Eugenia
Cada oquedad te recuerdo:...
Dánoslo hoy… – Patricia Eugenia
A Hugo Caballero. Un hombre lleva un pastel en un estuche transparente,...
El gatito – Patricia Eugenia
Yo no maté al viejo, pero se murió porque yo quería y qué bueno, porque ese vecino turbio, de consistencia viscosa y ojos azules...



