Autoría de 12:20 am #Destacada, A Ojo de Pájaro - Gerardo Aguilar

Las cuatro estaciones de Chapultepec. Primera Sección: El Corazón Histórico y Cultural – Gerardo Aguilar Anzures

INTRODUCCIÓN

Chapultepec es un espacio de recreación, ejercicio, cultura y un área verde de suma importancia en el poniente de la CDMX. Ha ido transformándose y expandiéndose, con buenas y malas épocas, derivadas de la administración pública en turno. El Bosque de Chapultepec tradicional, donde efectivamente está el Cerro del Chapulín (Chapultepec, en náhuatl) viene desde la época de nuestros ancestros mexicas, pasando por la colonia y el México independiente, con una evolución paulatina a lo largo de muchos años.

Vino después la segunda sección en 1964, con su feria y varios museos. La tercera sección se inauguró en 1974, pero cayó en ruina y abandono a partir de 2009, hasta su recuperación en 2022 y la más reciente incorporación es la cuarta sección, que fue abierta en 2023.

Recientemente se han incorporado a su alrededor obras urbanas, como la Calzada Flotante y la línea 3 del Cablebús que actualmente proporcionan una alternativa funcional e incluso escénica de movilidad entre las diversas secciones del “Complejo Chapultepec”.

A lo mejor en nuestra percepción, el propósito de Chapultepec es sólo el esparcimiento:  ir al Zoológico, a remar a los lagos, a la feria (actualmente renovada y denominada “Aztlán”) y demás atracciones, pero también es una muy importante área de valor ambiental, indispensable para el equilibrio ecológico de la ciudad. En sus áreas boscosas o ajardinadas y asociadas a sus cuerpos de agua, se alberga a una abundante biodiversidad que la mayoría de la gente no imagina. Por esta razón, me surgió la intención de dedicar esta serie de crónicas a las secciones del Gran Complejo Chapultepec. Espero que disfrutes igual que yo, aprendiendo cosas nuevas acerca de los parques  y también recordando tiempos pasados, cuando lo visitaste, sea con tu familia, en una salida de la escuela, o en una “pinta” con tus compañeros de la secundaria.

Corazón Histórico y Cultural

La Primera Sección es considerada el “Bosque Viejo” y el corazón histórico de Chapultepec, con una superficie de aproximadamente 274 hectáreas. Aunque sus orígenes como área de descanso y ceremonial se remontan a la época prehispánica, su apertura al público como parque nacional y recreativo se consolidó a lo largo de los siglos, funcionando formalmente como un parque abierto desde el siglo XIX. Sus principales atracciones son de carácter cultural e histórico: el icónico Castillo de Chapultepec (sede del Museo Nacional de Historia), el Museo Nacional de Antropología, el Zoológico de Chapultepec (que ahora incluye el Museo del Axolote), y el recientemente abierto Complejo Cultural Los Pinos, donde previamente se encontraba la Residencia Oficial de la  Presidencia de la República.

Esta sección alberga áreas boscosas de gran relevancia, destacando la presencia de ahuehuetes de valor monumental e histórico, como “El Sargento”, además de extensas áreas verdes urbanas. El Jardín Botánico y el Lago Mayor también forman parte de este núcleo, ofreciendo espacios tranquilos para caminar y recreación acuática. Es la zona más visitada y donde se concentran la mayoría de los museos y recintos culturales, mezclando el esparcimiento con el patrimonio histórico de México.

Empezaremos el recorrido desde el Altar a la Patria, amplia plaza de entrada al Bosque, con el Monumento a los Niños Héroes, con las 6 columnas de mármol blanco rematadas por esculturas negras de aguiluchos, que representan a los cadetes del Heroico Colegio Militar, caídos en la defensa del Castillo, durante la intervención de 1847 por parte de Estados Unidos.

El tramo que se encuentra entre el Castillo y la entrada al zoológico recibe miles de visitantes, convirtiéndose cada domingo en una romería, con cientos de puestos que ofrecen, entre muchas otras cosas, antojitos, botanas, refrescos, disfraces y los juguetes de moda (versión china-barata). También se colocan tatuajes temporales y se hacen maquillajes fantásticos para niñas y niños que quieren ser un león, una princesa o ponerse una mariposa en la cara.  Este mercado de golosinas y amenidades es familiar, tumultuoso y  escandaloso.  Tiene una breve pausa en la sección donde se abren el Lago Mayor y el Lago Menor a ambos lados de la calzada, para seguir más adelante con la misma oferta, hasta llegar al acceso al zoológico.

A continuación te comparto una vista del Lago Mayor, con la Casa del Lago a la izquierda y la silueta urbana de Polanco al fondo.

Como un colorido ejemplo de lo que es México y Chapultepec, en la siguiente imagen verás un puesto de botanas y golosinas, donde encuentras  de todo y revuelto: La chatarra trasnacional preparada con limón y chile, o bien, en una bomba botanera, llamada “dorilocos” que yo nunca comería, pero que me asombra que a la gente le encanta y que se prepara de la siguiente manera: sobre la base de los totopos enchilados se pueden agregar cueritos de cerdo encurtidos, jícama y zanahoria rallados, salsa roja picante, limón exprimido, crema o mayonesa y un poco de queso espolvoreado.

También verás en el puesto papas fritas, con el condimento que te puedas imaginar: adobadas, con queso, con jalapeños, con chile habanero… Asimismo hay dulces tradicionales mexicanos, como cocadas o palanquetas. Finalmente están las semillas, como habas, cacahuates, pepitas (semillas de calabaza), con variedad de picantes y aún más: retrocediendo a nuestros orígenes mexicas, también hay… ¡chapulines! (saltamontes) tostados y enchilados.

Muy pocos de  los visitantes domingueros se dan cuenta de ello, pero en términos de áreas naturales, las 182 hectáreas de áreas verdes del viejo bosque son vitales para la regulación ambiental de la zona, predominando especies como el cedro y el trueno. Aunque es la sección con mayor infraestructura de servicios y museos, sus cuerpos de agua y áreas ajardinadas, o las diversas fuentes monumentales, aseguran un balance importante entre la actividad recreativa y la preservación del entorno boscoso que data de tiempos ancestrales.

Y entre los visitantes que sí aprecian de manera consciente la naturaleza, hay un número todavía más pequeño, que visitan el parque  para buscar especies de aves silvestres. Estos pajareros evitan los tramos y horarios congestionados y así pueden disfrutar de una rica biodiversidad aviar, que incluso a veces nos regala “delicatessen”, en la forma de especies relevantes que uno no esperaría encontrar en un espacio natural totalmente rodeado por la colosal mancha urbana.

Yo tuve el privilegio de vivir en la Colonia Condesa (hace medio siglo, mucho antes de la actual gentrificación) y podía caminar desde casa, para llegar a la entrada al Castillo en menos de 15 minutos. Aunque siempre me gustó la naturaleza, en aquella época no estaba siquiera consciente de que la observación y fotografía de aves fuera una actividad que pudiera desarrollar. Cuando empecé a pajarear en forma, hace más de 10 años, me llamaban la atención lugares como Xochimilco, Bosque de Tlalpan y Viveros de Coyoacán y en mi recuerdo Chapultepec era esa zona perturbada y llena de gente, que no me interesaba, en la que encontraría a lo mucho zanates y un surtido de “pajaritos color tierra”, como tórtolas, gorriones y pinzones, es decir, nada que valiera la pena para una visita.

 Con el paso del tiempo, empecé a enterarme de algunos reportes interesantes de especies de aves y finalmente me decidí a ir a buscar esos objetivos en especial, pero completando la experiencia con las demás aves en el lugar y  actualmente sé que si voy a las zonas adecuadas en el horario propicio, casi siempre regreso con buenos avistamientos.

Aunque el Bosque ha tenido sus altas y bajas, dependiendo de la administración interna y de las autoridades locales de la ciudad, el entorno natural es resiliente, pues ha sobrevivido y se ha recuperado cuando ha sufrido crisis, como plagas y sequías. Considero que actualmente es una buena época para el conjunto de parques y espero que así se mantenga y que siga mejorando.

Algo que también fluctúa con los gobiernos, es la postura ante la fotografía de aves, ya que en algunas etapas hemos enfrentado restricción  e incluso prohibición de la actividad de fotografía, en el parque en general y con mayor celo en el jardín botánico. Esto es una lástima, puesto que el jardín cuenta con una ambientación muy bella y aparte de las especies de aves que lo visitan, las plantas, dispuestas de manera temática son una maravilla.  El invernadero es una pequeña joya arquitectónica estilo Art decó, con una estructura metálica, vitrales y azulejos, que vale la pena ver por sí misma y  es un marco espléndido para las orquídeas y muchas delicadas y bellas plantas que contiene.

La prohibición de fotografía pudo ser bastante frustrante, puesto que en dicho jardín ha tenido su percha un tecolote del oeste (Megascops kennicotti), que es una especie muy poco frecuente dentro de la Ciudad de México. Fui a buscarlo y afortunadamente pude verlo en lo que ha sido mi único avistamiento de la especie. Pero no quería quedarme sin fotografiarlo, así que en un breve arranque de rebeldía y  desobedeciendo la prohibición, tuve oportunidad de sacar la cámara y hacer unos disparos, antes de que los vigilantes me invitaran amablemente a retirarme del Jardín.

El “kennicotti” es un búho pequeño, con “orejas” (mechones de plumas) prominentes y ojos amarillos. Su plumaje es críptico, de tonos marrones y grises, lo que le permite camuflarse perfectamente con la corteza de los árboles. Es residente y migratorio parcial en el oeste de Norteamérica, llegando hasta el centro de México. Habita en bosques, arboledas ribereñas y cañones, desde el nivel del mar hasta montañas.

Por cierto que en mi avistamiento, haciendo honor a su calidad de ave nocturna, el tecolote dormitaba y  abría por momentos un ojo o el otro, para volver a su sueño ligero. En realidad, las expresiones faciales de los tecolotes pueden ser muy divertidas, como sucedió con la toma que ves bajo estas líneas.

Una de las mayores sorpresas que me ha dado Chapultepec primera sección, fue encontrar al pato arcoíris macho (Aix sponsa), que parece pintado a mano. El pato estaba en el Lago Menor, asimilado tranquilamente  en un grupo de patos mexicanos (Anas diazi). Ese día ni siquiera tenía pensado pajarear, sino que  habíamos organizado un picnic familiar en el parque y solo por no dejar, había  llevado mis binoculares y mi cámara, con un lente más sencillo que el que normalmente uso para las aves. Al principio sólo me pareció ver algo extraño entre los patos, pero a los pocos segundos me di cuenta de la especie y tuve una excelente oportunidad de fotografiarlo a placer. Es uno de esos avistamientos que uno atesora.

El pato arcoíris es, sin duda, una de las aves acuáticas más espectaculares. Cría en Norteamérica y migra en invierno a México, llegando a estados del norte y centro. Habita en pantanos, lagos boscosos y cerca de ríos tranquilos.

Mi primer avistamiento ocurrió  en 2018 cerca de Orizaba, Veracruz, en la Presa Tuxpango. Pudimos ver un macho y dos hembras, aunque un poco lejos. Sin embargo, he podido ver al colorido macho en varias oportunidades en la CDMX, primero en el Embarcadero de Cuemanco, donde había un individuo tuerto que se quedó ahí de manera indefinida, por su discapacidad. Después, tuve el avistamiento de Chapultepec, que ya narré y también tuve la suerte de verlo en dos ocasiones en Canal Nacional, en 2022 y 2024. Aunque ya lo hayas visto, siempre causa una gran emoción encontrarlo nuevamente.

Justo hace unos meses, en febrero de 2026 volvió a aparecer un macho en los lagos del Bosque y provocó una movilización  de la comunidad pajarera durante varias semanas. Parece que me toca verlo cada dos años.

Además de esta especie tan relevante, el día del picnic pudimos ver dos más, también interesantes, como son el martín pescador norteño (Megaceryle alcyon) y la garza nocturna corona clara (Nyctanassa violacea), que te presento bajo estas líneas. El listado de ese día fue de sólo siete especies, ya que en realidad no estábamos pajareando, sino celebrando el cumpleaños de Sandy, mi hija mayor.

A diferencia de la mayoría de las garzas, la Garza Nocturna Corona Clara (Nyctanassa violacea) es principalmente nocturna o crepuscular. Se encuentra en costas, humedales y estuarios a lo largo de las regiones tropicales y subtropicales de América, incluyendo ambas costas de México. Su plumaje de adulto es muy característico, sin embargo, los individuos inmaduros tienen un plumaje café jaspeado y se parecen mucho a los de la garza nocturna corona negra, ave que es más común en los humedales de la capital.

No es muy frecuente en la Ciudad de México: En el área metropolitana yo sólo he podido verla en el Parque Deportivo Cuemanco y en el Lago Menor de la 1a. Sección de Chapultepec. Sin embargo, en el resto del país la he visto en Sonora, Nayarit, Jalisco, Chiapas, Campeche y Veracruz.

Otra pajareada memorable en Chapultepec, fue una que organizaron de manera conjunta  varios grupos de observadores de aves, hace ya ocho años, en la que nos reunimos más de 15 personas pajareando juntas. En mi experiencia, la parte más “jugosa” en especies para la primera sección de Chapultepec, empieza en el Lago Menor, pasa por la escultura del Quijote y se continúa por la Calzada de los Poetas, hasta llegar al Tótem canadiense, que por cierto es una escultura que me gusta mucho desde que era niño y cuya madera se había deteriorado, fue restaurada  a sus colores originales hace años y actualmente  se notan en él nuevamente los estragos de un sol mucho más intenso del que hay en sus latitudes boreales de origen. Esperemos que lo vuelvan a restaurar, ya que es un monumento único.

Con el grupo que mencioné más arriba, hicimos justamente ese recorrido. Recordando aquellos años previos a la pandemia, era común que yo asistiera a las salidas grupales de más de 10 personas. Durante la pandemia seguí haciendo observación, lo cual fue muy bueno para mi salud física y mental, pero lo hacía en solitario y ahora me doy cuenta que a la fecha casi siempre salgo solo o en grupos muy pequeños. Creo que prefiero ir a mi paso y concentrado en lo que voy haciendo. A continuación verás una imagen del recuerdo, del no tan cercano 2017.

 De esa pajareada memorable, te voy a compartir tres bellas especies, que yo llamo “chipes VIP”, porque son hermosos y no tan comunes como el chipe rabadilla amarilla, la perlita azul-gris, el cabeza gris y el corona negra, que son muy abundantes en invierno en la ciudad. Así que empecemos con los que considero más guapos…

Chipe de townsend (Setophaga townsendii)

Es un ave pequeña y muy activa. El macho en plumaje nupcial es espectacular, con una máscara negra que cubre la garganta y las mejillas, rodeada por una franja amarilla brillante en la cara y ceja. Su dorso es de color oliva con rayas negras.

Cría en los bosques de coníferas del noroeste de Norteamérica (desde Alaska hasta California). En invierno, migra hacia México y Centroamérica, distribuyéndose a lo largo de las sierras y montañas, donde se le puede ver en bosques de pino-encino y oyamel.

Es un forrajeador acrobático que busca insectos en las hojas y ramas de los árboles, a menudo uniéndose a bandadas mixtas.

Chipe encapuchado (Setophaga citrina)

Este chipe es fácil de identificar por su llamativo “capuchón” negro. El macho presenta una cabeza y garganta negras que enmarcan una cara amarilla brillante. El resto del cuerpo es de color oliva. La hembra es similar, pero el negro es más sutil o  está ausente.

.Recuerdo mucho uno de mis primeros avistamientos de este chipe. Sucedió en el bello pueblo mágico de Cuetzalan, Puebla.  Vimos al chipe encapuchado en un pasillo del hotel, cerca de nosotros y me apresuré a apuntarle con la cámara, pero había llovido y el piso estaba resbaloso. Con mi movimiento brusco, patiné y caí como fardo, alcanzando a girar el cuerpo para que la cámara no golpeara el piso, pero yo sí me di un buen golpe… Obviamente el chipe se espantó y no pude captarlo. Así que ésta  de Chapultepec es una de mis imágenes favoritas de la especie.

Chipe negrogris (Setophaga nigrescens)

El macho luce una garganta y babero negros intensos, complementados por un plumaje gris en el dorso y flancos, con franjas alares blancas. Tiene una llamativa ceja amarilla que resalta sobre el negro de su garganta. Es uno de mis chipes consentidos.

 Además de los chipes, ese día vimos otras especies que son muy características de Chapultepec y que tuve oportunidad de tomar buenas fotografías de ellas. Te las presento a continuación.

Colibrí Berilo (Saucerottia beryllina)

Este es un colibrí de tamaño mediano conocido por su plumaje iridiscente. El rasgo más distintivo son sus alas y cola, que tienen un brillo metálico que va del verde cobrizo al berilo (un tono rojizo-verde esmeralda, de ahí su nombre). La cabeza y el pecho son de color verde brillante.

Es una especie residente y parcialmente migratoria. Se encuentra principalmente en México, desde el norte hasta el centro del país. Habita en bosques de pino-encino, bosques de niebla, y a veces en jardines y áreas urbanas con abundante floración. Es el colibrí más común en el área metropolitana de la CDMX. 

Debo tener más de mil fotos de este colibrí, pero la que te comparto aquí me gusta mucho. La tomé en un parche de flores sobre la Calzada de los Poetas, que va del Lago Menor a la Calzada del Rey (el nombre de la calzada es en honor al Rey Nezahualcóyotl).

Pato Mexicano (Anas diazi)

Es el único pato endémico de México. Es un indicador importante de la salud de los humedales mexicanos, así que si lo ves, puedes asumir que el cuerpo de agua está razonablemente sano.

Su plumaje es principalmente pardo, con un cuerpo moteado y alas con un espejo azul-verde iridiscente (llamado espéculo). Carece del dimorfismo sexual marcado de otros patos, pero se puede distinguir a los machos por su pico amarillo, mientras que el de las hembras es color naranja.

Residente del centro y occidente de México.  Se adapta bien al ambiente urbano y es frecuente encontrarlo en parques con cuerpos de agua en buen estado.

Garceta Verde (Butorides virescens)

Es una garza pequeña, de cuello corto, que a menudo parece estar encogida. Su plumaje es verde oscuro y grisáceo en el dorso, con un cuello y pecho castaños. Los inmaduros tienen el pecho y vientre estriados en castaño con blanco.

Frecuentemente se alteran, y eso les eriza el plumaje de la cabeza, al estilo de un mohicano. Evidentemente se trata de una señal visual, que junto con sus roncos graznidos, son para advertirte que no se te ocurra meterte con ella.

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Papamoscas del Oeste (Contopus sordidulus)

Es un ave pequeña  de plumaje grisáceo-oliváceo, con el pecho más pálido y barras alares. Cría en el oeste de Norteamérica. Migra a México y Centroamérica en invierno, donde se le puede encontrar en casi cualquier hábitat arbolado, desde bosques de montaña hasta zonas semiabiertas.

Como buen papamoscas, su técnica de caza es la “vueltecita”: espera pacientemente en una percha alta, sale volando rápidamente para atrapar un insecto en el aire y regresa a su misma percha o a una cercana.

DERECHOS RESERVADOS

Continuando nuestro recorrido, después del Tótem canadiense, seguimos por la Calzada del Rey hacia el poniente. Pasamos el cruce con la calzada perimetral de 3 kilómetros, que es muy popular entre los corredores y es llamada comúnmente “la milla” (Aunque mide casi dos). La calzada del Rey continúa en una cuesta ascendente y entramos en el antes restringido espacio de Los Pinos. Seguimos ascendiendo y llegamos a la nueva Glorieta de la Lealtad, donde hay una gran escultura, que es como un enorme escudo nacional tridimensional pero con el águila juarista, con el ave de frente, no el escudo oficial que a la fecha persiste por ley. Para quien quiera entenderlo, la glorieta es un mensaje político de magnitud monumental.

De la Glorieta de la Lealtad se puede caminar hacia la izquierda, hacia la estación Los Pinos del Cablebus y el Metro Constituyentes, mientras que hacia la derecha se accede a la Calzada Flotante, que permite a peatones y ciclistas transitar entre la primera y segunda sección de Chapultepec, desde Los Pinos hasta la Calzada de los Compositores.

Se llama Calzada Flotante, puesto que pasa por encima del Anillo Periférico  y por debajo del segundo piso de la misma vía rápida, “flotando” entre ambas vialidades. Su extensión es de 436 metros y uno de sus rasgos más relevantes, es que en vez de talar los árboles a lo largo de su trazo, se dejaron huecos en la estructura de concreto, para que las copas de los árboles altos pudieran sobresalir intactas.

Y aprovechando que este recorrido nos ha traído hasta las puertas de la Segunda Sección, es momento de dejar aquí la narración acerca del Viejo Bosque, la Primera Sección.

Te comento que para esta crónica estuve regresando a mis viejos recuerdos, pero también hice investigación sobre la evolución del parque, sus atracciones y sus eventos. Podría contarte muchas más cosas interesantes sobre este lugar, pero me extendería demasiado.

Por ejemplo, puedo decirte que recordé la representación del Lago de los Cisnes, en la Isleta del Lago Menor y me di cuenta que tenía tiempo de no ver publicidad sobre este icónico evento.  De mi investigación puedo decirte que, después de 40 temporadas ininterrumpidas de representaciones, se decidió cancelar el espectáculo “por motivos técnicos y logísticos”. La última temporada fue en 2016.

En cuanto al tradicional trenecito escénico, actualmente estamos en la tercera generación del mismo, comenzando con un auténtico tren de vías en 1929, que una vez deteriorado  y abandonado, se retomó después con un vehículo de gasolina, ya  con neumáticos, no vías. En el ciclo actual, el nuevo trenecito es eléctrico.

El jardín botánico, como tal se inauguró hasta 2006, pero con el gran acierto de incluir el invernadero de los años 50 en el predio. Antes del jardín, en ese espacio estaba el Centro de Convivencia Infantil, que tenía juegos, actividades, una estatua colosal de King Kong y un zoológico de interacción, con animales domésticos o silvestres mansos, para que los niños pudieran tocarlos y acariciarlos. También el Jardín Botánico estuvo en riesgo de desaparecer hace algún tiempo en favor de otros proyectos, pero afortunadamente, se decidió conservarlo e incluso remodelarlo y ampliarlo.

Así que Chapultepec no es un espacio estático, sino que ha evolucionado desde sus inicios y lo seguirá haciendo, para adaptarse a las necesidades de su público visitante. Sin importar cuáles sean tus intereses, seguramente podrás encontrar el momento y la actividad adecuados, para poder disfrutar este espacio, por lo que te invito a valorarlo y disfrutarlo.

Como siempre, te agradezco tu compañía a través de esta jornada entre el presente y el pasado, entre lo lúdico y lo  natural, que podrás encontrar en el Viejo Bosque de Chapultepec. Nos veremos pronto, con la siguiente entrega de la serie. Empezaremos al otro extremo de la Calzada flotante, en la Segunda Sección de Chapultepec, de la cual te dejo una vista icónica.

AQUÍ PUEDES LEER TODAS LAS ENTREGAS DE “A OJO DE PÁJARO”, LA COLUMNA DE GERARDO AGUILAR PARA LALUPA.MX

https://lalupa.mx/category/las-plumas-de-la-lupa/a-ojo-de-pajaro

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Last modified: 13 junio, 2026
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