HISTORIA: PATRICIA LÓPEZ NÚÑEZ/LALUPA.MX
Sujay es un investigador destacado y un viajero entusiasta que desde hace ocho años eligió a Querétaro como su lugar de residencia. Detrás de su éxito en el desarrollo de la nanomedicina, que le abrió el fondo internacional Tec-UT Seed Grant, en colaboración con la Universidad de Texas, en Austin, hay una motivación personal que surgió del dolor y el deseo de ayudar a otras personas.
Nacido en la India, Sujay Paul se interesó desde joven en estudiar biotecnología. Durante años analizó los compuestos bioactivos de origen vegetal y se involucró en encontrar soluciones a enfermedades como el cáncer, sobre todo después de que su padre recibió un diagnóstico que al final acabó con su vida. Cuando vio el impacto físico y emocional de este padecimiento, la ciencia se transformó en una misión de vida.

“Mi interés por la investigación en cáncer adquirió un significado mucho más personal cuando mi padre fue diagnosticado con cáncer de próstata. Durante sus últimos años pude observar de cerca el impacto físico y emocional que esta enfermedad tiene, no sólo en los pacientes, sino también en sus familias. Su fallecimiento marcó profundamente mi vida y fortaleció mi deseo de contribuir, desde la ciencia, a la búsqueda de mejores alternativas terapéuticas”, expresó.
A partir de esa experiencia, Sujay enfocó gran parte de su investigación en estudiar la manera en la que los compuestos naturales derivados de plantas, combinados con herramientas de nanotecnología y biología molecular, pueden afectar a las células de cáncer de próstata.

Hasta ahora, los estudios que realiza con sus colaboradores mostraron resultados prometedores en modelos celulares in vitro, lo que los motiva a explorar nuevas estrategias terapéuticas. A partir de esos hallazgos, desarrolló una línea de investigación hacia otros tipos de cáncer, entre ellos el cáncer colorrectal.
Fue en esta línea en la que Paul, académico investigador del Tec de Monterrey Campus Querétaro, incorporó el estudio de las moléculas ARN no codificantes como posibles blancos terapéuticos para desarrollar tratamientos más precisos y efectivos en contra del cáncer colorrectal.

La curiosidad sobre los sistemas biológicos y una promesa personal
Curioso desde pequeño, Sujay sintió un interés temprano por entender cómo funcionan los sistemas biológicos y de qué manera la ciencia puede contribuir a resolver problemas de salud que afectan a las personas. Ese fue también un gran aliciente para su desarrollo profesional.
“Durante mis estudios de biotecnología descubrí que la investigación no sólo permite generar conocimiento, sino también desarrollar soluciones reales para la salud y la sociedad. Esa combinación entre curiosidad científica e impacto social fue lo que me motivó a seguir una carrera académica y de investigación”, señaló.

De esa forma, dedicó varios años a trabajar en el estudio de compuestos bioactivos de origen vegetal, así como en la comprensión de cómo los ARN no codificantes regulan la producción de estos compuestos en las plantas y su potencial beneficio para la salud humana.
Paralelamente, investigó el papel de los ARN no codificantes en el desarrollo y progresión de diversas enfermedades. “Estas experiencias me permitieron comprender la enorme importancia de los mecanismos moleculares que regulan tanto la salud como la enfermedad”, abundó.

Ese deseo por ayudar a quienes luchan contra el cáncer se volvió más íntimo por la lucha de su padre contra el cáncer. Esta enfermedad deja marcas en los pacientes y en sus seres queridos. El duelo se convirtió en un motor personal y se esforzó en entender cómo los componentes naturales, derivados de las plantas y combinados con las herramientas de la nanotecnología y la biología molecular, pueden afectar a las células de cáncer de próstata.
“Nuestros estudios han mostrado resultados prometedores en modelos celulares in vitro, lo que nos ha motivado a continuar explorando nuevas estrategias terapéuticas. Posteriormente, amplié esta línea de investigación hacia otros tipos de cáncer, incluyendo el cáncer colorrectal, incorporando también el estudio de los ARN no codificantes como posibles blancos terapéuticos para desarrollar tratamientos más precisos y efectivos”, dijo el académico.

La lucha contra la resistencia del cáncer al tratamiento
Originario de India, fue ahí donde realizó su formación profesional y doctoral en el área de la biotecnología. Desde el inicio de su carrera le interesó la investigación científica como una herramienta para generar conocimiento y desarrollar soluciones que puedan beneficiar a la sociedad.
Realizó estancias de investigación posdoctoral en diversas instituciones de América Latina, lo que le permitió ampliar su experiencia en áreas como la biología molecular, la nanotecnología y la biomedicina. A lo largo de más de dos décadas desarrolló proyectos de investigación, formación de estudiantes y colaboraciones internacionales con científicos de distintos países.

En 2022 recibió la invitación como profesor visitante o visiting scientist en la University of Padua, una de las universidades más antiguas y prestigiosas de Europa. Esa experiencia le ayudó a fortalecer sus redes de colaboración internacional.
Desde 2018 se integró al Tecnológico de Monterrey Campus Querétaro, donde aseguró que encontró “un entorno que impulsa la investigación interdisciplinaria, la innovación y la formación de nuevas generaciones de científicos”.
“Actualmente mi trabajo se centra en la nanotecnología, los ARN no codificantes y el desarrollo de nuevas estrategias terapéuticas contra enfermedades complejas como el cáncer. Nuestro objetivo es desarrollar nuevas estrategias terapéuticas que permitan combatir formas de cáncer que presentan resistencia a los tratamientos convencionales”, abundó.

El principio que guía el trabajo es que “si logramos mejorar la eficacia de los medicamentos y reducir sus efectos secundarios, podríamos contribuir a una mejor calidad de vida para los pacientes. Además, la investigación también tiene un impacto indirecto importante al formar recursos humanos altamente capacitados y fortalecer la innovación científica en México”.
Su trabajo se enfoca en el cáncer colorrectal resistente a tratamientos convencionales, ya que, de acuerdo con la etapa de la enfermedad y del tipo de terapia que se use, se estima que entre el 30 y el 50 por ciento de los pacientes puede desarrollar resistencia al tratamiento o presentar una respuesta limitada.
Esto representa uno de los principales desafíos clínicos actuales. “Precisamente por ello es necesario explorar nuevas alternativas terapéuticas”, insistió Paul. La investigación sobre cáncer colorrectal, añadió, facilita las conexiones entre especialistas de diversas áreas, entre ellas, la oncología, la biología molecular, la nanotecnología, la bioinformática y la medicina traslacional.

Colaboración internacional para formar nuevas generaciones
Sujay Paul agregó que estos procesos de investigación posibilitan la apertura de oportunidades de colaboración internacional entre universidades, centros de investigación, hospitales y la industria.
“El reciente financiamiento obtenido junto con la Universidad de Texas en Austin es un ejemplo de cómo la ciencia puede generar redes globales para abordar problemas de salud de gran impacto”, recalcó.

Más allá de la obtención del financiamiento internacional que recibió, una de las mayores satisfacciones que le brindan la academia y la investigación es ver el crecimiento de los estudiantes.
Para él “es muy gratificante observar cómo jóvenes que comienzan con interés por la ciencia desarrollan proyectos, publican artículos, participan en competencias internacionales y continúan estudios de posgrado. También es muy satisfactorio que el trabajo de investigación genere colaboraciones internacionales y contribuya al avance del conocimiento científico”.

Aunque uno de sus placeres es viajar y descubrir nuevas culturas, lugares e historias, lo que le permitió visitar seis de las siete maravillas modernas, Sujay decidió instalarse en Querétaro desde 2018 para desarrollarse académicamente, porque encontró “una ciudad dinámica, segura y con un importante crecimiento en los sectores tecnológico, industrial y educativo”.
“Lo que más me gusta de Querétaro es la combinación entre calidad de vida, riqueza cultural y oportunidades de desarrollo profesional. Además, cuenta con un ecosistema académico y de innovación que favorece la colaboración entre universidades, centros de investigación y empresas, lo que la convierte en un lugar ideal para realizar investigación científica”, concluyó.



