Nos entristece mucho informar que nuestras peores predicciones se están haciendo realidad y ello ocurre mucho antes de lo previsto.
Y aquí no nos referimos a la catástrofe que mantiene a Ucrania en vilo por la guerra que libra contra Rusia apoyada por Corea del Norte, ni al genocidio que realiza Israel en Gaza, de lo cual trataremos la próxima semana. Hoy hablaremos de lo que ocurre con los “cuneros del mar”: los arrecifes de coral.
Cualquiera que haya alguna vez buceado en alguno de los arrecifes de coral que hay en la tierra recordará su enorme belleza, su vitalidad y colorido. Tales arrecifes son el equivalente, en el mar, de los bosques y selvas que cubren la tierra… y están desapareciendo a causa de la super olas de calor marino, un fenómeno derivado del calentamiento global antropogénico.
El informe 2024 de la cada vez más reducida Agencia Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA)[1] —junto con la EPA[2], la NOAA ha visto reducir drásticamente su presupuesto y personal en la administración Trump— indica que la Super onda de calor marina (Super-Marine Heat Wave) ocurrida en el 2023, duplicó la cantidad de arrecifes de coral blanqueados (es decir, muertos) en la costa del Pacífico de los EEUU, así como los del norte de México.[3]
Ello pudo ocurrir porque las ondas de calor se comportan en el mar de manera muy diferente a como lo hacen en la tierra, es decir, en el aire que en el agua. Mientras que el aire se calienta —y enfría— muy rápidamente, el agua tarda mucho más en calentarse… y también en enfriarse. En consecuencia, mientras una onda de calor en la tierra puede durar algunos días, incluso unas semanas, en el mar, una vez establecida, la onda de calor puede durar meses, incluso años; existen también variaciones derivadas de la profundidad que alcanza el sobrecalentamiento. Mientras más profundo ingresa el calor en el mar, más duradera será la onda de calor marina. Por ejemplo, el récord en el Mediterráneo lo tenía la onda de calor del 2013, pero la del 2023 superó todos los parámetros. Hasta principios del siglo, en el verano, la capa superficial del mar mediterráneo alcanzaba temperaturas promedio de 21°C. Pero en el 2022 se alcanzaron 27°C; en el 2023 hubo olas que alcanzaron incluso los 28.7°C y en el 2025 llegaron a los 30ºC.
Según indica el IPCC[4], el sobrecalentamiento del planeta, ha liberado en el mar (que desde hace 25 años ha absorbido el 93% de nuestros gases de efecto invernadero) la energía térmica equivalente a la liberada por la explosión de 3,600 millones de bombas atómicas.[5]
Del otro lado del mundo, los datos satelitales (DOISST[6]) y las boyas in situ indicaron que en el 2013 una super onda de calor —derivada de la asociación del fenómeno de El Niño (ENSO) con el calentamiento global— sobrecalentó 4 millones de kilómetros cuadrados del Océano pacífico, ocasionando la muerte del fitoplancton y el zooplancton por la falta de oxígeno, así como el blanqueo del 80% de los arrecifes de coral y la muerte de todas las especies que de ellos dependen: peces, moluscos, aves marinas… en esa región ocurrió un verdadero ecocidio, y como el nicho ecológico de los corales fue ocupado por algas tóxicas, el fenómeno afectó también a las pesquerías de toda la región. La arrogancia de los humanos los vuelve tan poderosos que podemos, incluso, ¡acabar con la vida de los océanos! Y eso es sólo por el aumento de la temperatura, faltaría incluir los impactos del aumento en la acidez del agua y sus consecuencias sobre los esqueletos y conchas de los habitantes del océano.
Será muy costoso para la humanidad que los años clave para poder detener las peores consecuencias del calentamiento global antropogénico (2024-2030) haya contado con un negacionista (denier) y criminal convicto como presidente de la nación más poderosa de la tierra. Y Donald Trump no es el único presidente que negó —y niega— la amenaza del cambio climático, AMLO junto con Manuel Bartlett y Rocío Nahle caen en la misma categoría. Nunca olvidemos que decidieron frenar el desarrollo de la energía de fuentes renovables del país arguyendo el hecho evidente de “que las energías renovables eran intermitentes”, ¡como si no se hubiesen inventado alternativas técnicas para subsanar el problema! Cuántos se acordarán, en las décadas venideras, de los millones de pesos derrochados por AMLO en PEMEX y su refinería de Dos Bocas. ¡México sería otro si todo ese dinero se hubiese invertido en la energía de fuentes renovables! A consecuencia de la ignorancia de unos cuantos, México y el mundo continuaron su declive, cada vez más acelerado, hacia la destrucción de las condiciones para la vida buena de nuestra especie y la de muchas otras que acompañan nuestro paso por la tierra y a algunos les brindan comida. La ignorancia cuesta… y cuesta muy cara.
Ahora quienes pagaron fueron las pequeñas del campamento de verano en Texas y sus familias, así como vienen pagando desde hace ya casi dos años los niños de Gaza. Antes lo fueron los afectados por las inundaciones relámpago de Chilpancingo (2025), Polonia (2024) y Austria (2024) o los huracanes como Otis (2023) y John (2024) que, también de manera increíblemente veloz y desmesurada, destruyeron Acapulco.
Sin embargo, Donald Trump seguirá gobernando sólo para sus amigos multimillonarios y sólo para ellos (Make América Great Again) y Netanyahu y Putin y Zelenski, y los demás genocidas cuyas guerras y políticas absurdas y cortoplacistas, asesinan a los humanos del presente y el futuro, así como a muchas otras especies inocentes. Su ignorancia e incapacidad costarán, en el futuro, mucho dinero y muchas vidas inocentes. Realmente muchas.
Cuernavaca, Morelos, 9 de julio de 2025.
Luis Tamayo Pérez es catedrático de la Facultad de Psicología, UAEM.
Antonio Sarmiento Galpan es investigador de la Unidad Cuernavaca del Instituto de Matemáticas de la UNAM, campus Morelos.
[1] Siglas en inglés de la Agencia Nacional Oceánica y Atmosférica de los EEUU.
[2] Siglas en inglés de la Agencia de Protección Ambiental de los EEUU, cuyo director tambien ha invertido el sentido de la agencia para satisfacer al actual presidente convicto.
[3] https://www.ncei.noaa.gov/news/super-marine-heatwaves-new-term-growing-concern
[4] Siglas en inglés del Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático.
[5] https://www.youtube.com/watch?v=4xyXKZRX5kY
[6] Siglas en inglés del Informe Diario de Interpolación Optima de la Temperatura Superficial del Mar.
AQUÍ PUEDES LEER TODAS LAS ENTREGAS DE “ECOSOFÍA”, LA COLUMNA DE ANTONIO SARMIENTO GALÁN Y LUIS TAMAYO PARA LALUPA.MX
https://lalupa.mx/category/las-plumas-de-la-lupa/luis-tamayo-perez-ecosofia




¡Excelente artículo, Luis y Antonio! Muchas gracias por haber sintetizado y articulado de manera brillante un mundo de preocupante información. Además del apocalíptico aumento del calentamiento y la acidez del agua del mar, que ustedes mencionan, habría que agregar la galopante contaminación con micro plásticos –y todo tipo de sustancias– y como tiro de gracia, la sobrepesca. Cierto, los políticos tienen mucho que ver, pero ojalá nos demos cuenta que todo esto se debe al excesivo consumo al que nos hemos acostumbrado y sentimos el falso derecho de realizar. Desde evitar una bolsa de plástico o reusarla, hasta cuestionar nuestra siguiente compra compulsiva, muy posiblemente nuestra suma de decisiones tomadas con conciencia planetaria será la clave para darle un respiro a la vida sobre la tierra. Abrazo fuerte y muchas felicidades por ayudarnos a comprender el devastador, aun no inexorable, contexto inédito al que estamos marchando…
Muchas gracias, Jurgen; siempre es reconfortante saber que alguien os lee y más aún cuando se trata de alguien con tu conocimiento y experiencia. Un abrazo de nuestra parte.
Jürgen querido!
Muchas gracias por tu amable comentario a nuestra muy triste denuncia!
Contundente artículo Dr. Tamayo, me encantaría como estudiante que la problemática del calentamiento global antropogénico se presentara como una temática primordial para nosotros como estudiantes. La anestesia que producen las redes sociales, el placebo que resulta ser el discurso de la libertad individualista y segregadora, el problema de la identidad, el ideal de persona “preparada” para un futuro que tal vez no exista y las diferencias que existen entre clases sociales para el acceso a la información son temáticas que no veo que se promuevan con seriedad en nuestra universidad. Me parece que es hora de que se hable de manera contundente y se deje de naturalizar este problema, desde las universidades hasta las comunidades.