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La Versolilla se llenó de colores y de carcajadas infantiles

CRÓNICA Y FOTOS: BRAULIO CABRERA /LALUPA.MX

Estamos en La Versolilla, una comunidad del municipio de Querétaro a unos cuantos kilómetros de la frontera con Guanajuato. Hoy, aquí, es un día especial para las niñas y los niños, pues el 30 de abril se adelantó y va a haber regalos para todos. Así, que desde muy temprano, los menores caminan de la mano de su mamá, con rumbo al salón de usos múltiples del DIF, que se encuentra al final de una calle empinada. Bueno, una precisión: más bien, ellos son los que arrastran a sus progenitoras, pues, se encuentran muy emocionados, y ya quieren llegar a su destino.

En el lugar ya se encuentran representantes de la Asociación de Fiscalistas del Estado de Querétaro (AFEQ) y del Sistema DIF del municipio de Querétaro, instancias encargadas de entregar poco más de 60 paquetes de juguetes, aguinaldos y realizar una rifa. Naturalmente, el evento se olvida de toda formalidad y se llena de risas: de los niños que juegan, corren y comen dulces y palomitas; de las mamás y abuelas que aprovechan para bromear y chismear. Incluso, de los representantes de la AFEQ y del DIF, que ven el esfuerzo de su colecta transformarse en alegría.

En punto de las 10:20, la maestra Adriana Olvera, presidenta del patronato DIF municipal, inaugura el evento y aprovecha para agradecer el esfuerzo de Angélica Amaya de Echavarría, presidenta del comité de damas de la AFEQ, y de Jaime Echavarría, presidente de los fiscalistas, así como de todos los que estuvieron involucrados en la organización, logística y, por supuesto, los donantes.

Sin embargo, las palabras son breves, pues las niñas y los niños ya están ansiosos por recibir sus regalos. Es tal la algarabía que se traen que pese a que a un lado hay un trascabo realizando excavaciones, el sonido de sus risas y correteos es más fuerte.

La entrega tiene lugar dentro del salón de usos múltiples, lleno hasta el tope. Ahí, el personal del DIF y la AFEQ da los paquetes de juguetes a las representantes de cada familia que semanas antes se registró y especificó la cantidad de niños que vive en cada hogar. Por ello, algunos paquetes son más grandes que otros.

Ejemplo de ello es la señora Marisela y su hijo, Jonathan, quienes llevan juguetes sólo para él y su hermano. En un principio, para Jonathan es complicado comprender por qué su bolsa es más pequeña, sin embargo, se pone muy contento al darse cuenta que a ellos les ha tocado un balón de futbol de la selección argentina y no tantos peluches. A quien sí le retacan la bolsa de peluches es a Doña Antonia, quien tiene 13 nietos. Sin duda, su bolsa es una de las más grandes.

Posteriormente, todos salen al patio a recoger los aguinaldos que les han preparado, llenos de paletas, bombones, chocolates, picositos y palomitas saladas. El sol ya se encuentra en su zenit y el calor comienza a arreciar; por eso, los organizadores proceden a la toma de la fotografía grupal y la rifa. Por mucho, el premio más ansiado es un triciclo apache y el cotorreo que se arma cada que anuncian a una de las ganadoras, hace que el calor pase a segundo plano.

Al concluir este Día del Niño adelantado en La Versolilla, el camino de regreso a las casas se llena de colores —con los balones botando— y, por supuesto, de carcajadas porque los niños corren pendiente abajo. No cabe duda de que cuando el sector privado se suma al incansable trabajo del DIF, se pueden lograr cosas maravillosas, como la sonrisa de un niño.

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Last modified: 27 abril, 2026
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