Autoría de 4:38 pm #Opinión, Omar Castrejón - Contrastes

Querétaro: una señal que va más allá de una elección – Omar Castrejón

La señal política que mandó ayer el PAN en Querétaro merece ser leída con mayor atención de la que normalmente reciben las fotografías de unidad partidista.

Porque lo verdaderamente importante no fue solamente quiénes aparecieron juntos en la imagen, sino lo que esa imagen quiso comunicar: que el panismo queretano y su dirigencia nacional están entendiendo que la próxima batalla electoral no puede enfrentarse desde proyectos personales, divisiones internas o cálculos de corto plazo.

Querétaro será una elección estatal, pero su significado político puede ser nacional.

Para el PAN, conservar la gubernatura y los principales municipios, recuperar espacios legislativos y volver a competir por las alcaldías que perdió en 2024 no representa únicamente la defensa de un bastión. Representa la posibilidad de demostrar que todavía existe en México una alternativa de gobierno capaz de competir electoralmente con Morena desde resultados, instituciones, crecimiento económico, seguridad, infraestructura y calidad de vida.

Ese es probablemente el verdadero valor estratégico de Querétaro.

El estado se ha convertido, con sus fortalezas y también con sus problemas, en uno de los principales escaparates del modelo de gobierno panista. La combinación entre gobierno, sector productivo, universidades e instituciones de investigación ha permitido construir un ecosistema económico que genera inversión, empleo, innovación y oportunidades.

Pero el desafío político consiste precisamente en convertir esos resultados en una narrativa nacional comprensible para el ciudadano.

No basta con decir que Querétaro funciona. Hay que demostrar por qué funciona, qué políticas públicas explican sus resultados y, sobre todo, por qué esas políticas pueden ofrecer una alternativa frente al modelo político que hoy domina el país.

Ahí está la verdadera dimensión de la elección.

El PAN no solamente necesita ganar elecciones. Necesita volver a convencer a una parte importante del electorado de que representa una opción de futuro.

Y para lograrlo necesita algo que durante los últimos años no siempre ha mostrado con suficiente claridad: cohesión, renovación, apertura y capacidad para construir acuerdos.

En ese contexto adquiere especial relevancia la experiencia de Mauricio Kuri.

Su trayectoria empresarial antes de incorporarse a la política le permitió desarrollar una lógica distinta para entender la negociación, la construcción de alianzas y la evaluación de resultados. En el mundo empresarial, una negociación exitosa no significa que una de las partes destruya a la otra, sino que ambas encuentren incentivos para avanzar.

Esa lógica puede convertirse en una ventaja política cuando se combina con principios claros.

Gobernar también implica negociar, medir resultados, corregir errores, construir acuerdos y entender que no todas las diferencias tienen que convertirse en conflictos.

Por eso, la imagen de unidad del panismo queretano tiene una lectura adicional: demuestra que incluso quienes tienen diferencias o aspiraciones distintas pueden reconocer que existen objetivos superiores que requieren trabajar en equipo.

Eso es particularmente importante en un partido que necesita renovarse.

La apertura del PAN a ciudadanos no debería limitarse a incorporar candidaturas externas. Tendría que significar también abrirse a ideas, perfiles, conocimientos y formas distintas de entender la política. Si el partido pretende recuperar competitividad nacional, necesita dejar de hablar únicamente hacia su propia militancia y volver a hablarle a una sociedad mucho más amplia.

Querétaro puede ser el lugar donde esa renovación se pruebe en la práctica.

La elección de 2027 no definirá solamente quién gobierna el estado. También puede ayudar a responder una pregunta mucho más importante: si el PAN tiene capacidad para reconstruirse como una alternativa nacional competitiva de cara a 2030.

Por eso, quienes interpretan lo ocurrido únicamente como una fotografía de unidad partidista se quedan en la superficie.

La verdadera señal es otra.

Es la señal de un partido que entiende que para ganar necesita llegar unido, con resultados que defender, con ciudadanos que convencer y con una estrategia que trascienda las ambiciones individuales.

En política, las elecciones no se ganan solamente el día de la votación. Se empiezan a ganar mucho antes: cuando se define el proyecto, se ordena la estructura, se construyen alianzas, se identifican las fortalezas y debilidades propias y del adversario y, sobre todo, cuando un partido consigue transmitir la certeza de que sabe hacia dónde quiere llevar a su estado y a su país.

Eso es lo que está en juego en Querétaro.

No solamente la continuidad de un gobierno.

También la posibilidad de que un bastión panista se convierta nuevamente en una demostración de que existe una alternativa política capaz de gobernar, obtener resultados, renovarse y competir.

Y si el PAN entiende correctamente esa oportunidad, Querétaro puede terminar siendo mucho más que un bastión.

Puede convertirse en su principal argumento para volver a ser una opción nacional.

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Last modified: 17 agosto, 2026
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