NOTA: PATRICIA LÓPEZ NÚÑEZ/LALUPA.MX
Los discursos de influencers a través de redes sociales, sostienen y legitiman formas de violencia con nombres más aceptables, advirtió el coordinador general de La Otra Bandita, Jesús Nieves Romero. La organización se dedica a prevenir y erradicar la violencia mediante el trabajo con hombres, pero de manera reciente se topa con mensajes que se difunden desde distintas plataformas que fomentan desigualdad, agresiones y conductas que afectan las relaciones con los demás.
Ante los términos de “energía femenina o energía masculina” o bien, “hombres de alto valor”, por mencionar algunos, el psicólogo y activista reconoció que eso dificulta hablar de derechos humanos de manera colectiva e impide desarrollar habilidades parentales, de crianza o de cuidado, ya que “cuando alguien se plantea que su energía femenina o masculina es alta, al final coloca un estereotipo que habla de lo esperado de hombres y mujeres”.

Para Nieves, “lo único que cambia es que se escucha más aceptable, hay tanto miedo a la cancelación que ahora buscan una forma ingeniosa de promover la desigualdad”. Además, facilita la idea de algunos hombres respecto a que “las mujeres hoy tienen muchos derechos. Eso es muy peligroso, porque dicen: las mujeres tienen muchos institutos, muchos apoyos y no alcanzan a reconocer que por algo existen, toda vez que se violenta y se normaliza”.
La primera reflexión, insistió, tiene que encaminarse a que persisten injusticias, desigualdades y violencias contra las mujeres, muchas ni siquiera tipificadas, otras que se generan por las omisiones de los hombres, como los deudores alimentarios, o quienes retienen a los hijos como un ejercicio de poder hacia sus exparejas, así que se necesitan muchos apoyos institucionales en favor de la población vulnerable.

Aunque La Otra Bandita genera espacios en los que los hombres que ejercieron violencia tienen la posibilidad de reconstruir y conocer otras formas de vincularse, se enfrenta a la necesidad de ampliar el trabajo territorial y crear nuevas discursivas, porque “a nosotros nos cuesta trabajo que se llenen los talleres para hombres, pero cuando iba a venir El Temach ya tenían cierto público cautivo”.
Por eso, reiteró que los discursos que se difunden a través de influencers mediante las redes sociales, sostienen y legitiman otras formas de violencia y esto se nota desde la infancia. En el barrio de El Tepetate, la organización también ofrece un taller de “Cuentos y Relatos” para los niños y, en sus escritos, muestran la manera en la que sus padres se relacionan con ellos, muchas veces de forma violenta.

“Acentúan de forma muy nítida cómo hablan sus papás, cómo es el trato con ellos y lo tienen muy normalizado, no ven nada mal en eso, podemos darnos cuenta cómo las infancias, desde muy temprana edad, siguen creyendo que hay ciertas dinámicas desiguales que les son favorables, como ponerse apodos o quitarle al otro el nombre”, insistió.
Afirmó que el barrio es complejo, pero la comunidad toma bien la presencia de La Otra Bandita con estas y otras actividades, sobre todo porque mucha gente aprovecha la atención que se brinda en psicología y salud mental. Esa construcción de lazos con la comunidad, que abarca más de mil atenciones este año, facilita que la organización sea parte del espacio y que sus iniciativas se reciban bien, ya que al final “nos aceptamos y nos cuidamos”.

Agregó que en el barrio del Tepe se conjuntan diversas vivencias, desde quienes cuidan las tradiciones hasta quienes aprovechan los procesos de gentrificación, mientras que persisten las situaciones de robo, problemas de servicios públicos y una población migrante constante, así que la gente busca las oportunidades para responder a todo lo que viven en comunidad.
Como parte de este trabajo social en la zona, La Obra Bandita espera montar, el próximo año, una Escuelita Móvil para llevar educación no formal dirigida a niños, jóvenes y adultos con el fin de adquirir conocimientos, mejorar el autoestima y detonar las ganas por seguir un proceso de aprendizaje, sin importar si se encuentran en los mercados o en la situación de calle.




