Autoría de 12:02 am #Destacada, Los Especiales de La Lupa

Que nadie se quede atrás: Elizabeth, Abril y Mayra vencen obstáculos y culminan su prepa en Querétaro

HISTORIAS Y FOTOS: BRAULIO CABRERA/LALUPA.MX

Hace casi tres décadas, Elizabeth Bautista cursaba el tercer semestre de preparatoria, con mucho esfuerzo de su mamá que trabajaba para ayudarla a continuar sus estudios. Al contrario, su papá no le veía mayor propósito y discutía que “era mujer y se iba a casar”, por lo que un día, simplemente la sacó de la escuela.

A sus 17 años, Elizabeth comenzó a trabajar en Black & Decker, donde conoció al hombre con el que se casaría, con quien formaría una familia de tres hijos que se mantiene unida hasta hoy. Sin embargo, ella siempre mantuvo dentro de la piel la espinita de concluir sus estudios, pero entre las emergencias, el trabajo y las responsabilidades lo fue posponiendo.

Hoy, Elizabeth es graduada del programa “Contigo Nadie se Queda Atrás” de la Secretaría de Educación del estado de Querétaro (SEDEQ) que impulsa a los adultos a concluir sus estudios de educación media superior. En tres años, ella y más de 10 mil estudiantes han recibido sus certificados de preparatoria gracias a este apoyo.

Este programa contempla una beca del 100% para los estudiantes, incluyendo los tres meses de cursos de preparación, el examen de acreditación y, en caso de ser aprobatorio, el certificado de bachillerato.

“La convocatoria me la hizo llegar mi suegra, y yo no estaba muy segura… Cuando le dije a mi esposo, él me impulsó a animarme; él no había terminado su ingeniería hasta hace poco y toda la familia lo apoyamos. Ahora me tocaba que me apoyaran a mí, mis hijos y él”

Para Elizabeth los tres meses de estudio fueron complicados, porque es mamá de una niña, aunque sus otros dos hijos ya están fuera de casa. Sin embargo, todos la ayudaron en el proceso, especialmente con la materia a la que más le teme: las matemáticas.

“Volver a retomar después de 30 años fue casi empezar de cero, en ocasiones me desvelé estudiando, pero tenía que lograrlo porque quiero seguir, me gusta la mecatrónica, entonces pues necesitaba la prepa y las matemáticas. La mecatrónica surgió porque siempre he trabajado en la industria y me gusta lo que son las máquinas, el mantenimiento, meter mano y reparar o crear cosas”, dice a LaLupa.mx

“Ahora salió otra convocatoria y mi cuñada se animó a entrarle porque yo le dije mi experiencia y me vio contenta… yo ya le pasé todos mis apuntes y las guías para que lo logre.”

Abril Coyote “siempre he soñado con ser fisioterapeuta”

Abril Coyote, originaria de Tecozautla, Hidalgo, llegó a estudiar la preparatoria en Querétaro y encontró, en aquel entonces, una ciudad muy grande y dinámica: vivía en La Obrera, estudiaba en el Cobaq 3 en Corregidora y trabajaba por las tardes en Centro Sur. Todo el día estaba ocupada, pues después de la chamba todavía tenía que llegar a hacer tarea y comida para el siguiente día.

“Entonces, en 5° semestre acumulé mi tercera materia reprobada y ahí terminó todo, me di de baja y quité mi energía del estudio, me concentré en trabajar. Incluso intenté en la prepa abierta, pero no me quisieron revalidar casi nada y ese sí fue el final, fue muy desmotivante.”

Así fue como, ni lenta ni perezosa, Abril se colocó en diversos trabajos y empezó a ganar dinero, a solventar sus gastos; era soltera, sin responsabilidades, le alcanzaba para ayudar a sus papás, para vivir y un poquito más. Lo natural era continuar por esa línea, pero siempre sintió que había dejado algo de lado.

“Yo sentía que me debía eso porque mis pesadillas dejaron de ser con monstruos y comenzaron a ser en la escuela, reprobando un examen. Así fue que me prometí que tenía que terminar la prepa, pero con el paso de los años el plan quedó en segundo plano, hasta que vi esta oportunidad y me animé de inmediato. Así que aquí estamos”.

El examen de certificación fue largo, medio día le tomó a los aspirantes, por lo que salieron exhaustos y hambrientos. De vuelta en casa, Abril fue directo a la cocina a prepararse algo para comer, cuando se soltó a llorar, se hizo pequeña y se aferró a la mesa del comedor. Ahí se dio cuenta de todo el esfuerzo que había hecho y, ahí, se liberó del estrés.

“Recuerdo que bajó mi esposo y me preguntó qué pasaba… Yo no podía ni siquiera hablar porque tenía un enorme nudo en la garganta. El examen había estado muy difícil y tenía miedo de no pasarlo; tanto así, que al otro día comencé a estudiar de nuevo en caso de que hubiera reprobado, para volverlo a presentar. Gracias a Dios, muchos sí lo pasamos”.

En el caso de Abril, el mérito no sólo fue ser estudiante, mamá y trabajadora, porque durante el curso le surgió una oportunidad de trabajo para viajar a Nueva York, así que parte de la preparación la tomó desde allá.

“Estuve como 12 días en Nueva York, y desde ahí me conectaba a hacer los exámenes y las clases de refuerzo. Para mí, lo más pesado fue física y matemáticas, después de 20 años ya no estaba tan segura de lo que es una fracción”. Abril admite que siempre soñó y anheló terminar la preparatoria. “Siento que era algo que me debía, también como mamá, de pagarme todo el esfuerzo. Ahora, quisiera estudiar la licenciatura en fisioterapia, porque quiero que mis hijos sepan que su mamá tiene una carrera.”

Al respecto, recuerda que cuando estaba en el Cobaq comenzó a ver carreras y la que más le gustó fue fisioterapia. “Me llamaba el trato con la gente y ayudarlos con su salud. En su momento comencé el propedéutico, pero no conseguí avanzar. Hoy, sé que soy una persona de muy buen carácter y siento que sí podría tener mucha empatía con mis pacientes… ¿Ya estoy hablando de pacientes?”

Por todo esto, Abril está agradecida con que sus papás aún viven y recuerda que el día que les dio la noticia de haber aprobado su examen, fue una gran satisfacción para ellos, para su esposo, para sus hijos: “siento que a mis 42 años, todavía tengo la posibilidad de ir más allá,”, dice.

Mayra Sánchez: “Querétaro nos ha dado mucho”

Mayra Sánchez había visto la convocatoria de “Contigo nadie se queda atrás” en redes sociales, pero no fue sino hasta que su hija le insistió y le ayudó a inscribirse, que lo vio como una verdadera posibilidad.

Ella cuenta que no es muy hábil con las computadoras, entonces, para muchas cosas tenía que apoyarse en sus hijos pero ambos estudian y no siempre están en casa. “Me dejaron sola en casa para que me relajara y me pudiera concentrar, pero el problema era que no sabía ni cómo entrar a la plataforma…  ¡Fue un show el primer día!  Como no podía en la laptop, estaba en el celular, llore y llore. No fue hasta que regresaron que mi hijo me explicó el “así y asado” y así fue que empecé con mi preparatoria.”

“Ah, pero para el final del curso ya andaba yo corriéndolos de la casa para que me dejaran concentrarme y estar lista a las 8:30 am. Después de esa hora, no había mamá ni almuerzo ni nada, tocaba concentrarse.”

Fuera de todo lo que batalló, Mayra quedó muy contenta con la experiencia, la rejuveneció y le recordó cuando estudiaba. Tanto le emocionaba que, aunque las clases fueran de lunes a miércoles, ella sacaba sus tareas y exámenes a más tardar los viernes; especialmente porque le dedica sus fines de semana a su familia.

“Mi hija es abogada y está haciendo una maestría en Derechos Humanos y mi hijo está estudiando arquitectura. En ocasiones, has de cuenta que yo era la niña y mis hijos fueron los papás y mi esposo también me ayudó mucho”, revela.

“Hoy tengo 54 años y todavía en mi graduación vi a personas más grandes que yo que lo lograron. Si cuando eres joven no es fácil, más grande se trata de tener la disposición, se tiene uno que mentalizar de que vas a ocupar este tiempo para ti, para estudiar, porque a final de cuentas va a ser un logro que tú vas a obtener.”

Mayra y su esposo siempre impulsaron a sus hijos a estudiar y a ser mejores, por eso los llevo a tener becas y apoyos. Por eso, cuando surgió la oportunidad de terminar la preparatoria, ella fue la primera en recordar sus palabras.

“Toda la vida le exigí a mis hijos buenas calificaciones, así que cómo iba yo a sacar un 7. Además, yo no tengo hijos chicos, yo tengo una pastelería desde casa, así que podía organizar mis tiempos, porque las mañanas eran todas para estudiar. Sí se puede, sólo hay que tener disposición”

Mayra y su familia están muy agradecidos con todas las oportunidades que Querétaro les ha brindado, poder ver crecer a sus hijos en un ambiente seguro, tener trabajo e, incluso, terminar sus estudios. En Querétaro han encontrado un refugio y un oasis, viniendo de Tamaulipas, por lo que Mayra se siente “ agradecida con que Querétaro nos recibió con las manos abiertas”  

El día de la graduación, Mayra apareció en una parte del vídeo conmemorativo dando su testimonio y, fue tal la emoción, que muchos de los presentes lloraron también. Incluso su familia, sus 8 hermanos -que todos concluyeron sus estudios y de los cuales ella es la mayor- quedaron conmovidos. En esa misma ceremonia, Mayra descubrió que su miedo de apenas pasar resultó en un promedio de 8.7 y su alma descansó, porque ella siempre les exigió a sus hijos y no podía permitirse un mínimo esfuerzo.

Por su parte, Abril no puede olvidar cómo les prometió a sus compañeros -en el grupo de WhatsApp- que el día que se graduaran, iba a hacer que el gobernador fuera a la ceremonia; naturalmente era una exageración pero, para su sorpresa la ceremonia de graduación de esta generación fue la única a la que asistió Mauricio Kuri: “El discurso que nos dio fue increíble, porque él viene también de una historia similar a la de nosotras, él también estudió la preparatoria después y es una historia de perseverancia”

Después de esa ceremonia, Elizabeth llegó a su casa con su hija y se soltó a llorar. Unos días más tarde, toda su familia le hizo una comida “como si se hubiera graduado” porque, en realidad, eso hizo. Ahí estuvieron sus hijos, sus hermanos, su mamá y su papá: “creo que lo más bonito que sentí fue cuando mi papá me felicitó”

(Visited 1 times, 1 visits today)
Last modified: 14 septiembre, 2026
Cerrar